martes, 19 de noviembre de 2019

Carcasa de un planeta orbitando una estrella muerta

Por Manuel Marcano

En unos 5 mil millones de años, nuestro Sol agotará su combustible nuclear, y pasará por un proceso de expansión masivo convirtiéndose en una "gigante roja", expandiéndose más allá de la órbita de mercurio y quizás la Tierra.

Imagen artística de nuestro Sol en 5 mil millones de años cuando nuestro Sol se convierta en una gigante roja. Crédito de imagen: NASA/Chandra Space Telescope
El Sol pasará millones de años en esta etapa de 'gigante roja', y a medida que se enfría quedarán los restos de una estrella 'muerta' donde ha cesado por completo la fusión nuclear y es la presión de degeneración electrónica la que contrarresta la fuerza de gravedad. El remanente estelar de lo que fue nuestro Sol, contendrá poco menos de la masa original del Sol, pero estar contenida en el radio de la tierra. Estos densos y compactos objeto,s que serán el producto de la evolución estelar de las mayoría de las estrellas del universo, se llaman enanas blancas.

El tamaño de nuestro una enana blanca comparada con el tamaño actual del Sol. Crédito de imagen: NASA/Chandra Space Telescope


Los modelos actuales predicen que miles de sistemas planetarios como nuestro sistema solar, pasaron por este atropellado proceso evolutivo dejando escombros rocosos de varios tamaños, que van desde partículas de polvo del tamaño de un micrómetro hasta cuerpos del tamaño de un kilómetro. En algunos casos, debido a la alta temperatura y la fuerte irradiación presente en las proximidades de una enana blanca, estas rocas liberan gas rico en metales, dando lugar a un disco de gas y escombros que rodean a la enana blanca. La presencia de gas circumestelar está indicada por líneas de emisión metálicas en el espectro estelar.


Recientemente, astrónomos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, y de otras instituciones colaboradoras, han descubierto un fragmento de un planeta que sobrevivió a la muerte de su estrella en un disco de escombros formado a partir de planetas destruidos, que la estrella finalmente consume. El hallazgo fue publicado en la revista Science este año. Los restos de lo que era un planeta rocoso como la tierra orbitan una enana blanca con el 70% de la masa de nuestro Sol en un sorprendente período de tan sólo 2 horas. 





Imagen artística de un planeta desintegrado orbitando a una enana blanca. Crédito de imagen: University of Warwick/Mark Garlick

El vestigio de planeta que orbita el denso remanente estelar fue encontrado usando datos del Gran telescopio de las Canarias y un novedoso método espectroscópico. Este nuevo método usa las lineas espectrales de metales detectando pequeños cambios a medida que el planetesimal orbita la enana blanca. Este método podría probar ser útil para descubrir más de estos elusivos e interesantes sistemas planetarios otorgándonos un vistazo al posible futuro de nuestro propio sistema solar.



Más información en inglés:

1- Publicación Original en Science
2- Comunicado de prensa de la Universidad de Warwick