jueves, 12 de septiembre de 2019

Extremo sistema binario de enanas blancas

Por Manuel Pichardo Marcano

En un período de tan sólo 7 minutos, menos de lo que tarda la luz en viajar desde el Sol hasta la tierra, dos estrellas enanas blancas (estrellas con masa comparable a la del Sol pero contenida en aproximadamente el radio de la tierra) se orbitan una alrededor de la otra. Este extremo sistema binario es tan compacto que todo el sistema cabe dentro del diámetro de Saturno.

Imagen artística del sistema binario de estrellas enanas blancas.
Crédito de imagen: Caltech/IPAC/R. Hurt
El sistema, denominado ZTF J1539 + 5027, fue reportado este año por un grupo de científicos liderados por Kevin B. Burdge del Instituto de Tecnología de California publicado en la revista científica Nature. ZTF J1539 + 5027 fue detectado por el sondeo astronómico Zwicky Transient Facility (ZTF), realizado en el observatorio Palomar en el estado de California de los Estados Unidos. Cada noche el observatorio sondea el cielo nocturno con alta cadencia en búsqueda de objetos variables y transitorios. Entre la clase de objetos variables que detecta el sondeo ZFT cada noche se incluyen las supernovas y las estrellas binarias eclipsantes, como ZTFJ1539 + 5027. Este sistema es un caso extremo de binarias eclipsantes que espera ser detectado no sólo en el espectro de luz visible, pero también a través de sus emisiones de ondas gravitacionales por la futura misión espacial LISA. LISA es un proyecto conjunto de la NASA y la agencia espacial europea con fecha de lanzamiento previsto para el 2034.

A medida que el sistema emite ondas gravitacionales, su órbita decae y disminuye su periodo orbital. Este decaimiento pudo ser medido por los científicos involucrados en la investigación, confirmando así, una vez más, las predicciones de la teoría general de la relatividad de Einstein. Las enanas blancas se seguirán orbitando y acercando la una a la otra por unos 130,000 años más hasta llegar a un periodo de tan solo 5 minutos. A este corto período las estrellas estarán tan cerca que es posible que una comience a tomar materia de la estrella compañera, un proceso llamado "acreción".
Representación artística del par de estrellas enanas
blancas  ZTF J1530+5027. Fuente foto:  ZTF website.


El sondeo ZFT sigue observando el cielo en busca de sistema binarios extremos como este que servirán como fuentes de verificación para la futura misión LISA.

jueves, 29 de agosto de 2019

Julio 2019 fue el mes más caliente en la historia del planeta

Basado en artículo de NOAA. Agosto 15, 2019
Image by Photocurry from Pixabay



Récords de temperaturas altas en todo el planeta han ocurrido este año, con un calor sin precedente este pasado Julio.  Además, las altas temperaturas han ayudado a disminuir las capas de hielo de la Antártica y el Ártico a niveles históricamente bajos.

mapa de percentiles de temperatura en julio 2019 en océano y tierra
Percentiles de temperatura en Julio 2019 en el océano y tierra
Centro Nacional de información Ambiental de NOAA
Climatológicamente, el mes de Julio es el mes más caliente del año. Este año la temperatura global promedio, en Julio  fue 0.95 °C mas alta que el promedio de 15.7 °C, lo cual hace este Julio el más caliente en los 140 años de récords. El año 2016 tuvo el récord anterior de calor en Julio. Además, nueve de los diez julios más calientes han ocurrido desde el año 2005, y los últimos 5 años han sido los cinco más calientes en récord.

Como puede verse en el mapa, las temperaturas cálidas más notables se presentaron a través de Alaska, Europa central, norte y suroeste de Asia, y partes de África y Australia. en algunos de estos lugares la temperatura del mes de Julio fueron hasta 2 °C más calientes que el promedio!  Mientras que temperaturas menos calientes que el promedio se observaron en partes de Escandinavia y este y oeste de Rusia.

En general, la temperatura del planeta es alrededor de 0.9 °C más alta que desde el siglo anterior, debido mayormente al aumento de emisión de dióxido de carbono por los humanos.

Extensión de la capa marina de  hielo del Ártico y Antártica.  La linea roja muestra
el tamaño promedio y las zonas blancas muestran la cobertura de hielo actual.
 Fuente: NOOA.
Estas altas temperaturas han ayudado a derretir las capas de hielo de los polos a una velocidad sin precedente.  El hielo Ártico tuvo un récord bajo en Julio al ser 19.8% por debajo del tamaño promedio.  La cobertura de la capa de hielo marino de la Antártica fue 4.3% debajo del promedio de los años 1981-2010, lo cual lo hace, también, el menor tamaño en los 41 años de récord.  Durante Julio 2019, el hielo marino se derritió a una velocidad promedio de 105,671 kilómetros cuadrados por día!

El calentamiento global es real.  "La evidencia es inequívoca", reporta el Panel Inter-gubernamental de Cambio Climático. Es posible que en una región en particular, un año particular, no se observe variación significativa.  Pero hay que recordar que el clima es mucho mas grande que un año y una región.  Son efectos que afectan el planeta entero y ya existen suficiente datos para demostrar su existencia y el papel de los humanos en este fenómeno.  Lamentablemente, políticos e incrédulos se han dado a la tarea de distribuir información errónea sobre el cambio climático.  Es la función de la comunidad científica seguir difundiendo las últimas investigaciones para informar mejor a los ciudadanos del planeta Tierra.

viernes, 23 de agosto de 2019

Un hoyo negro devora una estrella de neutrones

Por Manuel Pichardo Marcano


En 1916 como parte de su teoría general de la relatividad, Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales debido a la colisión de objectos extremadamente masivos. Una predicción que tomaría a científicos de todo el mundo 100 años en confirmar. En 2016 el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Laser (LIGO por sus siglas en inglés) detectó por primera vez ondas gravitacionales de la colisión de dos hoyos negros, y un año más tarde, en 2017, ondas gravitacionales de la colisión de dos estrellas de neutrones. Desde entonces LIGO y su contraparte europea, VIRGO, han abierto una nueva ventana al estudio del universo, vía ondas gravitacionales. Hasta hoy LIGO y VIRGO han detectado decenas de eventos de colisiones entre dos hoyos negros, y colisiones entre dos estrellas de neutrones, pero nunca una colision entre ambos tipos de objectos. Al menos hasta este mes.

Imagen artística de un hoyo negro devorando a una estrella de neutrones. Credito de imagen: Dana Berry NASA
Imagen artística de un hoyo negro devorando a una estrella de neutrones. 
Credito de imagen: Dana Berry NASA

El 14 de agosto del 2019 puede que sea la primera vez que una se haya detectado de forma directa las ondas gravitacionales producidas por un hoyo negro al devorar una estrella de neutrones. Desde su detección,  científicos de todo el mundo han tratado de buscar la contraparte óptica de tal energético evento. La detección de ondas electromagnéticas ayudaría a confirmar la naturaleza de la colisión, pero hasta ahora todo parece indicar que las ondas gravitacionales detectadas fueron producidas cuando un hoyo negro de aproximadamente 5 veces la masa de nuestro Sol destruye una estrella de neutrones de aproximadamente 2 veces la masa de nuestro sol. La confirmación del evento significaría un gran avance en el estudio de las estrella de neutrones y objectos masivos en general. Las estrellas de neutrones son los objectos más densos conocidos en el universo. Con una masa comparada a la de nuestro Sol contenida en un radio de tan solo 10 kilómetros, estos densos y masivos objectos sirven como laboratorios estelares para estudiar la materia en condiciones imposibles de recrear en los laboratorios aquí en la tierra.



viernes, 16 de agosto de 2019

Calores Sofocantes

Basado en artículo de earthWISE


Fuente: Pixabay
Han habido unas extraordinarias olas de calor en Europa, Medio Oriente, y los Estados Unidos.  Un reporte de la Union of Concerned Scientists  proyecta que dentro de los próximos 20 años, millones de personas en los Estados Unidos serán expuestas a condiciones de calor peligrosas.

El sistema natural de enfriamiento de nuestros cuerpos es afectado por la humedad y la temperatura.  La medida del "índice de calor" (heat index) es una combinación de ambas propiedades y nos muestra como se "sentiría" la temperatura a un grado de humedad determinado.  A mayor humedad, mayor es el sentimiento de calor, pues es más difícil evaporar el sudor de nuestros cuerpo, lo cual sirve para enfriarnos.  Cuando el índice de calor sube de los 32° C se considera un nivel peligroso y muchos grupos de personas (ancianos, infantes, enfermos, etc.) están en peligro.  El calor extremo mata cientos de personas en todo el mundo cada año.

Fuente: earthWISE
Debido al calentamiento global, el número de días peligrosos ha estado aumentando.  A menos que se logren éxitos en limitar los efectos del cambio climático, para el año 2050, aún ciudades de zonas templadas, como New York, Chicago, Detroit, etc. tendrán 50 o más dias peligrosos al año.  Ciudades localizadas a menores latitudes, experimentarán días peligrosos por más de la mitad del año.

La escala de índice de calor del Sistema Meteorológico Americano sólo sube hasta los 53° C, pero próximamente, en unos 20 años, las zonas sureste, medio oriente, y las planicies centrales de los Estados Unidos, van a empezar a sentir días tan calientes que van a estar fuera de las tablas de temperatura.

Estas condiciones extremas pudieran ser evitadas con reducciones ráapidas y fuertes en la emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.  Pero, de todos modos, pronto estaremos sufriendo temperaturas extremas en todo el mundo, por mayor número de días.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Detectan agua en planeta distante

Fuente: Kosmoslogos

HD 209458b, ESA La atmósfera se evapora debido al gran calor generado por su estrella.
Un científico estadounidense dijo que detectó agua en la atmósfera de un planeta fuera de nuestro Sistema Solar.
Si las conclusiones del astrónomo Travis Barman, del observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, son correctas, sería la primera vez que se realiza tal descubrimiento por fuera del Sistema Solar.
El planeta, conocido como HD 209458b, es un gigante de gas parecido a Júpiter, situado a 150 años-luz de la Tierra, en la constelación Pegaso.
En un estudio dado a conocer en febrero, otros investigadores habían dicho que no pudieron encontrar indicios de la existencia de agua en la atmósfera de este planeta ni en la de otro similar.
Sin embargo, en un artículo publicado en la revista especializada Astrophysical Journal, Barman dijo que halló evidencias de que hay absorción de agua en la atmósfera de HD 209458b.
Sus conclusiones se basaron en un análisis de mediciones realizadas con ayuda del Telescopio Espacial Hubble por una astrónoma de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, Heather Knutson, y en nuevos modelos teóricos que él mismo desarrolló.
¿Hay vida?
Barman señaló que el resultado de su investigación permite inferir que otros planetas fuera del Sistema Solar también tienen vapor de agua en sus atmósferas.
"Me siento muy seguro", dijo, "sin duda es una buena noticia porque desde hace tiempo se había predicho la existencia de agua en la atmósfera de este planeta y en las de muchos otros".
El astrónomo añadió que es muy poco probable que en planetas gaseosos como éste haya vida.
"Entender la distribución de agua en otros sistemas solares es importante para comprender si es posibles o no que haya vida", dijo.
Gran proximidad
La principal dificultad para detectar agua y otros componentes en planetas como éste es la gran proximidad con que orbitan alrededor de sus estrellas.
El calor generado por la estrella es tan grande que la atmósfera exterior del planeta se expande y trata de escapar de su fuerza de gravedad.
La investigación de Barman se basa en el hecho de que HD 209458b, visto desde la perspectiva de la Tierra, pasa directamente frente a su estrella cada tres días y medio.
Cuando un planeta pasa frente a su estrella, su atmósfera bloquea una cantidad diferente de luz de ésta, a diferentes longitudes de onda.

En particular, la absorción de agua en la atmósfera de un planeta gigante lo hace parecer mayor en un fragmento específico del espectro infrarrojo, en comparación con las longitudes de onda del espectro visible. 

Los "eternos" anillos de Saturno

Por Jonathan Amos, 2007 
Fuente: BBC Mundo.com

Los anillos de Saturno (Nasa) El instrumento UVIS capta los anillos en ultravioleta.
Los icónicos anillos de Saturno podrían ser mucho más antiguos de lo que se creía, dicen astrónomos vinculados a la misión Cassini.
La información recabada recientemente por ese proyecto muestra que estas delgadas "cintas" de partículas que orbitan el planeta ya estaban allí hace miles de millones de años. Reveló, además, que las probabilidades de que permanezcan allí "eternamente" son bastante altas.
Esto significa que no somos ningunos privilegiados cuando miramos por el telescopio, pues el planeta de los anillos luce igual de bonito desde "siempre", no se trata de un fenómeno "temporal".
Algunos datos recabados previamente llevaron a los científicos a creer que los anillos se crearon hace 100 millones de años, tras la descomposición de un satélite natural o un cometa en la vecindad de Saturno.
El profesor Larry Esposito dijo ante la conferencia de la Asociación Geofísica Estadounidense (AGU, por su sigla en inglés), que los datos de Cassini refutaban completamente esa hipótesis.
"A pesar que se creía que los anillos eran casi tan jóvenes como los dinosaurios, especialmente tras las investigaciones del Voyager en 1970, los nuevos resultados revelan que son tan antiguos como el Sistema Solar, y que podrían durar miles de millones de años", dijo.
Mini lunas
Ilustración de los anillos de cúmulos rocosos (Nasa) Los anillos son un espacio dinámico: los cuerpos se acumulan y se separan continuamente.
Cassini viene estudiando los anillos con su Espectrógrafo de Imágenes Ultravioletas (UVIS, en inglés). Ha analizado la luz que se refleja en las partículas de cada cinta, y la que las atraviesa. Las partículas pueden ser de tamaño de pequeños granos de arena o grandes rocas.
La misión Cassini concluyó que hay bastante más concentración de las partículas de hielo que lo que se pensaba anteriormente. Su masa total podría triplicar la estimada por las observaciones del Voyager.
Cassini percibió algunos indicios de que los anillos no surgieron en un cataclismo concreto: las distintas cintas tienen diferentes edades. Algunas son muy jóvenes.
Para explicarse esto, Esposito y sus colegas sugirieron que la materia podría acumularse hasta formar "lunitas", que pronto se deshacen para formar otras en un proceso sin fin.
En otras palabras, los anillos existen gracias a un gran sistema de reciclaje.
"Aunque las observaciones del Voyager indicaron que los anillos eran jóvenes, Cassini muestra segmentos aún más jóvenes; y como vemos un fenómeno tan dinámico, llegamos a la paradójica conclusión de que como los anillos lucen tan jóvenes, podrían ser incluso tan antiguos como el Sistema Solar", dijo el investigador de la Universidad de Colorado.
Por otro lado, los científicos solían creer que los anillos más antiguos serían de color más oscuro, "maquillados" por el efecto de años de polvo galáctico.
Pero si efectivamente se lleva a cabo el reciclaje del que habla Esposito, se comprendería mejor por qué de hecho los anillos se ven tan brillantes.
Choques tardíos
La cuestión de cuándo se formaron los anillos sigue sin responderse. Nadie lo sabe con certeza.
Pero ahora los expertos creen que sucedió en algún momento hace mucho, mucho más tiempo del que se creía.
Hay suficiente masa celeste en los anillos de Saturno para condensarla en una luna de 300km de diámetro.
"Que reviente un cuerpo de semejante tamaño es realmente algo difícil", dijo Esposito. Pero señaló que podría haber sucedido en el Bombardeo Pesado Tardío, la época en la que el Sistema Solar recibió el último diluvio de impactos.

Esto ocurrió hace unos 4.000 millones de años. 

Glaciares: reducción récord

Fuente: BBC Mundo.com

Glaciares (foto de Glaciers Online/Jurg Alean). Algunos glaciares europeos han perdido mucho hielo.
La velocidad con que se derriten los glaciares del planeta se ha triplicado en los últimos siete años, según el Programa Ambiental de las Naciones Unidas
La reducción glacial promedio ha ido de 30 centímetros anuales entre 1980 y 1999 a 1,5 metros en 2006, y algunas de las pérdidas más importantes se han producido en los Alpes y los Pirineos.
Varios expertos han pedido "acción inmediata" para revertir esta tendencia, que está considerada como un indicador clave del cambio climático.
Los cálculos indican que los glaciares perdieron medio metro de equivalente de agua en 2005, y en 2006 la pérdida se elevó a 1,4 metros.
El subsecretario de las Naciones Unidas Achim Steiner -quien también es director ejecutivo del Programa Ambiental de la organización- señaló que "millones (si no es que miles de millones) de personas dependen directa o indirectamente de estos depósitos naturales de agua para beber, o para la agricultura, la industria y la producción de electricidad".
Steiner advirtió que es absolutamente esencial que el mundo note las muchas señales de alarma que hay en el cambio climático, y dijo que los glaciares son las más obvias.
Tendencia sin fin
El funcionario indicó que se han tomado medidas, y reiteró que entre más fondos se inviertan en fuentes de energía renovable habrá más elementos de una economía verde.
La prueba -dijo Steiner- será a finales de 2009, en la convención internacional de Copenhague sobre el clima, "donde los gobiernos deben acordar una reducción decisiva de nuevas emisiones (de gases que causan el efecto invernadero), y un régimen centrado en la adaptación. Si no es así, como pasa con los glaciares, nuestro margen de maniobra y la oportunidad de actuar simplemente se derretirán".
Glaciar Grey de Chile. Los glaciares de la Patagonia se están reduciendo rápidamente.
El doctor Ian Willis, del Instituto de Investigaciones Polares Scott, coincide con Steiner: "No es demasiado tarde para impedir la reducción de estas capas de hielo, pero tenemos que actuar inmediatamente", señaló el doctor Willis.
Los datos del Programa Ambiental de la ONU fueron compilados por el Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares, que calculó la reducción o el aumento de nueve cordilleras en términos de "equivalente de agua".
El director del Servicio, doctor Wilfried Haeberli, explicó que las cifras más recientes son parte de una tendencia acelerada que no parece tener fin.
"Esto continúa la tendencia de pérdida acelerada de hielo durante el último cuarto de siglo, y hace que la pérdida total desde 1980 se eleve a más de 10,5 metros de equivalente de agua", resumió Haeberli.
Equivalente de agua
En promedio, un metro de equivalente de agua corresponde a una capa de hielo con un grosor de 1,1 metros. Esta relación sugiere que desde 1980 se ha perdido una capa de más de 11 metros de grosor.
El estudio de unos 100 glaciares incluye cifras que muestran que se está produciendo una reducción significativa en Austria, Noruega, Suecia, Italia, España y Suiza.

El más afectado parece ser el glaciar Breidalblikkbrea de Noruega, que ha perdido 3,1 metros en equivalente de agua. 

Nuevo mapa de quásares para asegurar la exactitud del sistema GPS

Fuente:  NASA.
Galaxia quásar
Gracias al Sistema de Posicionamiento Global ("Global Positioning System" - GPS), las personas equipadas con un navegador GPS pueden orientarse en lugares que no conocen. Los satélites GPS envían señales a un receptor en el navegador GPS, el cual calcula la posición tomando en cuenta la localización de los satélites y la distancia hasta los satélites.
La distancia es determinada por el tiempo que toman las señales de varios satélites en llegar al receptor. El sistema trabaja bien, y millones de personas confían en él todos los días.
Pero ¿cómo se orientan a sí mismos los satélites GPS? La cuestión no es fácil.
"Para que el GPS funcione, se debe conocer la posición orbital de los satélites con mucha precisión," dijo el Dr. Chopo Ma del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos. "Y con el fin de saber dónde están los satélites, hay que conocer la orientación de la Tierra también con mucha precisión."
Determinar la posición del satélite no es tan sencillo como simplemente tomar como referencia la Tierra, porque el espacio no está marcado con líneas que permitan determinar la posición en él de nuestro planeta. Aún peor, "todo está siempre en movimiento", dice Ma. La Tierra se bambolea mientras rota debido a la atracción gravitatoria (mareas) de la Luna y el Sol. Incluso fenómenos aparentemente irrelevantes, como los cambios en las corrientes atmosféricas y oceánicas, y los movimientos en el núcleo fundido de la Tierra, influyen en la orientación de nuestro planeta.
Así como usted puede usar una montaña, o grandes monumentos también visibles desde todas partes e inconfundibles, a modo de puntos de referencia para averiguar cuál es su ubicación en una ciudad extraña y orientarse a partir de este dato, los astrónomos utilizan puntos cósmicos de referencia igualmente inconfundibles para determinar la posición exacta de la Tierra en el espacio. Las estrellas parecen los candidatos obvios, ya que han sido usadas a lo largo de la historia humana como medio simple de orientación para la navegación marítima en ausencia de la brújula. "Sin embargo, para las mediciones de gran precisión necesarias para sistemas tales como el GPS, las estrellas no sirven, porque también se mueven," dice Ma.
Lo que se necesita es disponer de objetos tan lejanos que sus movimientos no sean detectables, pero que además sean lo bastante brillantes como para ser vistos a través de distancias colosales. Los quásares pueden ser utilizados, ya que suelen ser más brillantes que mil millones de soles. Muchos científicos creen que estos objectos son energizados por gigantescos agujeros negros que se alimentan del gas circundante; el gas atrapado en la poderosa gravedad del agujero negro es comprimido y calentado hasta millones de grados, liberando intensa luz y/o energía de radio.
La mayoría de los quásares se hallan a más de mil millones de años-luz de distancia, por lo que están lo bastante alejados como para considerarlos estacionarios en el firmamento.
Una colección de quásares remotos, cuyas posiciones en el cielo se conocen con precisión, forman un mapa de puntos de referencia celestes con el que se puede determinar la posición exacta de la Tierra. El primero de tales mapas, el ICRF, se completó en 1995 luego de más de cuatro años de detallado análisis de observaciones sobre las posiciones de unos 600 objetos.
El Dr. Ma ha encabezado una labor de tres años para actualizar y mejorar la precisión del mapa ICRF. El nuevo mapa, llamado ICRF2, utiliza observaciones de aproximadamente 3,000 quásares. Ha sido oficialmente reconocido como el sistema de referencia fundamental para la astronomía por la Unión Astronómica Internacional en agosto de 2009.
A pesar de su utilidad para cosas como GPS, la aplicación principal de los mapas ICRF es en astronomía. Los investigadores usan estos mapas para dirigir los telescopios. Los objetos se referencia con coordenadas derivadas del ICRF de manera que los astrónomos saben donde encontrarlos en el cielo.
La próxima actualización del mapa podría hacerse en el espacio. La Agencia Espacial Europea planea lanzar un satélite llamado Gaia en 2012 que observará alrededor de medio millón de quásares. El proyecto espera tener suficientes observaciones para 2018 a 2020 para producir el ICRF de próxima generación.
El ICRF2 involucró investigadores de Australia, Austria, China, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Ucrania y los Estados Unidos. Fue financiado por organizaciones de estos países, incluyendo NASA.


La química de los copos de nieve aporta datos útiles sobre el ozono

Fuente: Purdue University news 2009


Copos
Las formas únicas de cristales de nieve y las complejas reacciones químicas que ocurren en sus superficies podrían dar pistas sobre la pérdida de ozono al nivel superficial.
(Foto: Purdue University/Shepson Lab)
Muchos procesos químicos tienen lugar en la superficie del hielo. Entendiendo mejor la estructura física de los cristales de los copos de nieve, cómo crecen y por qué toman sus formas específicas, es posible hacerse una mejor idea de la química que tiene lugar en esa superficie
Eso lo tiene muy claro Travis Knepp de la Universidad Purdue, especialista en química analítica que estudia los fundamentos de la estructura de los copos de nieve para profundizar en la dinámica de la reducción de la capa de ozono en el Ártico.
Su trabajo sobre la estructura de los copos de nieve y cómo ésta es afectada por la temperatura y la humedad lo desarrolla en una cámara especial de laboratorio no más grande que un refrigerador pequeño. Knepp puede hacer crecer copos de nieve todo el año. La temperatura de su cámara va desde unos 40 grados Celsius bajo cero hasta unos 40 sobre cero.
Knepp y Paul Shepson están estudiando los cristales de los copos de nieve y el por qué se dan transiciones abruptas en sus formas a temperaturas diferentes. Las diferencias que observan no sólo explican por qué dos copos de nieve nunca son idénticos, sino que también van a ser de utilidad para su investigación sobre el ozono en la región del Océano Ártico.
En la superficie de todo hielo hay una capa muy delgada de agua líquida. Aún cuando el hielo se encuentre bien por debajo del punto de congelación del agua, siempre está presente esta capa delgada de agua que existe en forma líquida. Por eso, el hielo es tan resbaladizo.
Esta capa delgada de agua existe en la parte superior y en las laterales de un cristal de copo de nieve. Su presencia causa que el cristal tome formas diferentes a medida que cambian la temperatura y la humedad. Los cristales de los copos transitan a otras formas, y a veces vuelven a la original, al producirse estos cambios.
Lo importante es que el espesor de esta capa delgada de agua es lo que dicta la forma general que asume el cristal del copo de nieve.
Este conocimiento tiene utilidad práctica para los trabajos de Knepp y sus colegas sobre el ozono atmosférico, que abarca también al ozono presente a poca altura.
El ozono a nivel de superficie es muy importante. Le da a la atmósfera la capacidad de limpiarse a sí misma. Sin embargo, también es tóxico para los humanos, y hasta para la vegetación, si está en altas concentraciones, como las presentes en diversas formas de contaminación industrial.
En la superficie de la nieve tienen lugar regularmente reacciones químicas complejas. Estas reacciones, en las que interviene la capa delgada de agua de la superficie de los cristales de nieve, causa la liberación de ciertos compuestos químicos que reducen el nivel de ozono a poca altura.
El ritmo de estas reacciones está limitado parcialmente por el área de la superficie de los cristales de nieve.
La necesidad de entender estas reacciones químicas intrincadas y sus implicaciones para la reducción del ozono impulsa a los investigadores a continuar estudiando los copos de nieve.

Información adicional en: Atmospheric Chemistry and Physics