domingo, 2 de agosto de 2020

Hace 41 años, científicos predijeron el cambio climático y tenían razón

Por Neville NichollsMonash University





Han pasado cuatro décadas desde el primer informe mundial creíble sobre el efecto del dióxido de carbono en el clima mundial.  Image: Shutterstock



El año pasado (2019), el mundo celebró el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna (1969). Sin embargo, ha pasado casi inadvertido otro aniversario científico, quizá de igual importancia para el futuro de nuestra civilización. Hacían, entonces, cuarenta años, un grupo de científicos se reunió en la Institución Oceanográfica de Woods Hole, en Massachussetts, para la primera sesión del “Grupo Ad Hoc sobre Dióxido de Carbono y Clima”. La reunión dio lugar a la preparación del llamado Informe Charney, la primera evaluación exhaustiva sobre el cambio climático mundial debido al dióxido de carbono.

No suena tan increíble como el aterrizaje en la Luna y, desde luego, no había millones de personas conteniendo la respiración a la espera de los resultados de la reunión.  Sin embargo, el Informe Charney es un buen trabajo científico y el éxito de sus predicciones a lo largo de estos 40+ años ha establecido firmemente la ciencia del calentamiento global.




¿Qué es ese ‘gas de efecto invernadero’?

Ya en el siglo XIX, otros científicos habían demostrado que el dióxido de carbono era lo que hoy llamamos un “gas de efecto invernadero”. En la década de los 50 del siglo XX, los científicos predijeron el aumento de la temperatura en varios grados producido por la quema de combustibles fósiles. En 1972, John Sawyer, responsable de investigación de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, escribió un artículo de cuatro páginas publicado en la revista Nature que resumía lo que se sabía hasta ese momento. El artículo predecía un calentamiento de casi 0,6 ℃ para finales del siglo XX.

Pero estas predicciones eran todavía controvertidas en los años 70. En todo caso, el mundo se había enfriado a mediados del siglo XX y todavía se especulaba en los medios de comunicación con que quizá nos estábamos dirigiendo hacia una nueva edad de hielo. El encuentro de Woods Hole reunió a 10 distinguidos científicos del clima, que habían solicitado asesoramiento a otros investigadores de todo el mundo. El grupo estaba liderado por Jule Charney, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), uno de los estudiosos de la atmósfera más respetados del siglo XX.

El informe expone claramente lo que se sabía sobre los posibles efectos del incremento de dióxido de carbono en el clima, así como las incertidumbres. La conclusión del informe fue clara:
"Estimamos que el calentamiento más probable al duplicar las emisiones de CO₂ estará cerca de 3 ℃ con un margen de error de 1,5 ℃."
Nuestro clima sobre los últimos 40 años. Emisión anual media de CO2 (ppm, desde el observatorio de Mauna Loa) y la anomalía (desviación de la media) desde la temperatura media de la superficie global. Imagen provista por el autor. CC BY-ND
Durante los 40 años transcurridos desde aquella reunión, la media anual de concentración de CO₂ en la atmósfera, medida en Mauna Loa, Hawaii, se ha incrementado cerca de un 21 %. Durante el mismo periodo, la temperatura media global de la superficie terrestre se ha incrementado en torno a 0,66 ℃, casi exactamente lo que podría haberse esperado si una duplicación de CO₂ produce cerca de 2,5 ℃ de calentamiento, justo un poco por debajo de su mejor estimación. Un pronóstico notablemente premonitorio.

Repercusión del artículo

A pesar de la gran consideración con la que los autores del Informe Charney fueron recibidos por sus compañeros científicos de aquella época, el informe no produjo cambios inmediatos de comportamiento por parte de los ciudadanos o los políticos. Con el tiempo, como el mundo ha continuado calentándose como se predijo, el informe ha sido considerado como un hito relevante para calibrar las consecuencias que nuestros actos tienen sobre el clima. La nueva hornada de científicos del clima venera a Charney y sus coautores por su perspicacia y claridad.

Base científica

El informe ejemplifica cómo trabaja la buena ciencia: tras un examen desde los puntos de vista físico y químico, se establece una hipótesis, y, basándose en los resultados de su investigación, se hacen predicciones sólidas. Aquí, “predicciones sólidas” significa algo que sería improbable que suceda si sus hipótesis y sus investigaciones fueran incorrectas. En este caso, sus predicciones más específicas fueron que el calentamiento entre 1,5 ℃ y 4,5 ℃ vendría acompañado de una duplicación del CO₂ atmosférico. En ese momento, las temperaturas globales, a falta de sus hipótesis y ciencia, podría haberse esperado que se mantuvieran prácticamente iguales durante los 40 años posteriores, que se enfriaran un poco, posiblemente incluso que enfriaran mucho, o que calentaran un montón (o un poco).

En ausencia de una ciencia del calentamiento global, cualquiera de estos resultados podría haber sido factible, así que sus predicciones específicas reflejaron una prueba muy rigurosa de su ciencia.
Los autores del Informe Charney no resumieron sin sentido crítico la ciencia. También actuaron de forma escéptica, intentando encontrar factores que pudiesen invalidar sus conclusiones. Así, determinaron:
"Hemos intentado, pero no ha sido posible encontrar efectos físicos pasados por alto o subestimados que puedan reducir el calentamiento global estimado actual como consecuencia de la duplicación del CO₂ atmosférico a proporciones insignificantes o revertirlas completamente."
El informe y la exitosa verificación de su predicción aportan una base científica firme para el debate sobre qué debemos hacer ante el calentamiento global. Durante los 40 años siguientes, como el mundo se calentó tal y como Charney y sus compañeros esperaban, la ciencia del cambio climático mejoró, con modelos que incluyeron varios de los factores que faltaban en las conclusiones de 1979.
Sin embargo, esta ciencia posterior solo ha confirmado las conclusiones del Informe Charney, aunque ahora son posibles muchas más predicciones detalladas sobre el cambio climático.The Conversation

Neville Nicholls, Professor emeritus, School of Earth, Atmosphere and Environment, Monash University

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Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation el 6 de agosto, 2019. Lea el original.

martes, 28 de julio de 2020

Telescopio Hubble nos muestra a Saturno en pleno verano

Vista de Saturno del 4 de julio, 2020, por el Hubble Space Telescope. Notes las diversas lunas alrededor del planeta.  Vea la siguiente imagen para ver los nombres.
 Fuente: NASA HubbleSite.

Por Nancy Atkinson

Si desea una imagen icónica del planeta Saturno, no hay nada mejor que ósto. La última imagen del telescopio espacial Hubble muestra una vista espectacular del gigante anillado, tomada el 4 de julio de 2020. Esto muestra una vista de "verano" del hemisferio norte de Saturno.

Al igual que la Tierra, Saturno está inclinado sobre su eje y, por lo tanto, posee estaciones. De hecho, la cantidad de inclinación es aproximadamente la misma para ambos mundos: la inclinación axial de la Tierra es de 23.5 ° y la de Saturno es de 26.7 °. Pero años y estaciones se extienden mucho más en Saturno. Un año de Saturno dura 29.5 años terrestres, y el verano en Saturno dura aproximadamente 8 años terrestres.

La actual temporada de verano en Saturno comenzó en mayo de 2017. Aquí en la Tierra, estamos en medio de los "días de perro" del verano: la parte calurosa del verano, llamada así por el momento en que Sirio, la estrella del perro, y la más brillante del cielo nocturno en la constelación del perro mayor (Canis Majoris), se eleva al mismo tiempo que el Sol (generalmente alrededor de 3 de julio al 11 de agosto).


Version anotada de la vista de Saturno del 4 de julio, 2020, por el Hubble Space Telescope.
 Fuente: NASA HubbleSite.
Cuando Saturno está inclinado de esta manera, podemos obtener una excelente vista de los impresionantes anillos del planeta. Los anillos son visibles incluso a través de un pequeño telescopio.

La imagen del Hubble muestra actividad de nubes múltiples en bandas, debido al calentamiento por la luz solar directa del verano. También son visibles una serie de pequeñas tormentas atmosféricas, que son características transitorias estacionales que los astrónomos y entusiastas de la atmósfera adoran monitorear, siguiendo patrones climáticos cambiantes y tormentas.

La NASA señaló que las bandas y las tormentas siguen siendo pronunciadas como se ve en las observaciones de Hubble en 2019, con varias bandas que cambian ligeramente de color de año en año. La atmósfera de Saturno es principalmente hidrógeno y helio con trazas de amoníaco, metano, vapor de agua e hidrocarburos que le dan un color marrón amarillento.

También puede notar una ligera neblina rojiza sobre el hemisferio norte. Amy Simon, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, dice que esto puede deberse al calentamiento por el aumento de la luz solar, que podría cambiar la circulación atmosférica o tal vez eliminar los hielos de los aerosoles en la atmósfera. Otra teoría es que el aumento de la luz solar en los meses de verano está cambiando las cantidades de neblina fotoquímica producida.

  "Es sorprendente que incluso durante sólo pocos años, estamos viendo cambios estacionales en Saturno", dijo Simon.

Esta imagen se tomó cuando Saturno estaba a 839 millones de millas de la Tierra (1350 millones de kilómetros), como parte del proyecto Legado de Atmósferas de Planetas Exteriores (OPAL). OPAL está ayudando a los científicos a comprender la dinámica atmosférica y evolución de los planetas gigantes gaseosos de nuestro sistema solar.

Para obtener información adicional sobre esta imagen y sobre el telescopio espacial Hubble, visite el HubbleSite de la NASA.

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Artículo original publicado en Universe Today el 6 de julio, 2020.


jueves, 16 de julio de 2020

El polvo del Sahara fue el más intenso de los últimos 50 años.

por  en 29 junio 2020


Nube de polvo del Sahara visto desde el espacio. Foto: NASA.

En las últimas semanas, según vimos en las noticias, o experimentamos en persona (dependiendo de donde viva) una nube de polvo ha cubierto varios países del continente americano. Se trata de la llamada nube de polvo del Sahara, un evento anual que se presenta a partir del mes de junio y puede extenderse hasta septiembre.

El evento meteorológico consiste en el viaje de toneladas de polvo proveniente del desierto africano que atraviesa el Océano Atlántico hasta alcanzar América, principalmente Centroamérica, México, el sur de Estados Unidos y el norte de Sudamérica.  Según los científicos, esta nube de polvo puede afectar la calidad del aire en los lugares a los que llega, pero también juega un papel importante en la fertilización de los suelos de la Amazonia y las playas en el Caribe.

Las imágenes satelitales registradas por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) muestran que esta gran nube de polvo sahariano empezó a cruzar el Atlántico el 13 de junio. En ese momento su extensión superaba los 3000 kilómetros, pero hacia el 24 de junio estaba por encima de los 8000 km, reporta el organismo estadounidense.

Imagen compuesta de color verdadero mostrando el movimiento de la nube de polvo del Sahara de Junio 15 al 25, 2020.  Captadas con el instrumento VIIRS en el satélite Suomi NPP de la NASA/NOAA.  Fuente: NASA

Aunque se trata de un evento recurrente, este año llamó la atención de la comunidad científica la gran dimensión de la nube de polvo. “Es la primera vez que se ve desde el espacio que el evento alcance esa magnitud.  No se veía algo así hace 50 años”, dice Sidney Novoa, director de Tecnología para la Conservación en la organización Conservación Amazónica (ACCA).

Los efectos del polvo del desierto africano


La capa de polvo se ha visto en ciudades de Venezuela, Colombia, Surinam, Guyana, Nicaragua, Cuba, Puerto Rico, Barbados, Trinidad y Tobago, Jamaica, Panamá, República Dominica y México, entre otros lugares del continente y actualmente se encuentra en el sur de Estados Unidos, según reportes meteorológicos.





Imagen satelital de Puerto Rico y República Dominicana, la mañana del 21 de junio, 2020. 
Fuente: NOAA
“En el norte de África periódicamente ocurren enormes tormentas de polvo y arena, que llegan hasta alturas de 6000 metros, a las capas medias de la troposfera”, explica Luis Vargas, coordinador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, en la Región Los Andes, en Venezuela, y agrega que son los vientos alisios los responsables de trasladar ese polvo a través del Atlántico hasta nuestro continente.


Lo particular que tiene el evento de este año —continúa Vargas— es la enorme concentración de polvo. “Normalmente, cuando ocurre este evento, hasta el norte de Venezuela llegan concentraciones de entre 50 y 100 microgramos por metro cúbico. En esta oportunidad, la densidad del evento llegó a registrar valores por encima de los 200 microgramos por metro cúbico”, explica Vargas.

Luis Ladino, investigador titular del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que este evento ocurre dos veces durante el año. El primero va de febrero a abril y el segundo de junio a setiembre.

Ladino también explica que hace varias décadas no se veía el evento en esta magnitud. “Ni en área ni en cantidad de elementos particulados. Estamos haciendo un monitoreo en tiempo real [en el observatorio atmosférico de la ciudad de Mérida], pero aún no sabemos por qué ahora se ha presentado con mayor intensidad”.






Los minerales que trae el polvo del Sahara beneficia la fertilidad de las tierras amazónicas. Foto: Rhett A. Butler (Mongabay)
El experto de la UNAM señala que, normalmente, el polvo del Sahara llega a la Amazonía durante la primera ocurrencia del evento del año. “Veíamos que cada año, durante febrero, marzo y abril llegaba esta nube de polvo a Venezuela, Colombia y Ecuador”. Ladino también cuenta que los vientos del Orinoco arrastran este polvo y lo introducen dentro del continente, superando así la barrera de las montañas que naturalmente impiden su paso.

El científico explica que los minerales que carga el polvo del Sahara funcionan como nutrientes para los suelos que los han perdido como consecuencia de una práctica excesiva de la agricultura, así como para los océanos. “Trae hierro, que es importante para el fitoplancton y de mucho beneficio para los océanos”.






Los océanos y la vida en ellos se benefician del polvo de África.
Foto:  Richard Li
ng, Wikimedia
“A escala mundial, el polvo africano es conocido como una de las principales fuentes de partículas de polvo mineral, ya que pueden transportarse de manera eficiente a diferentes partes del planeta”, dice el estudio —actualmente en revisión— Partículas de polvo africano en el Caribe occidental Parte I: impacto en la calidad del aire en la península de Yucatán, que tiene entre sus autores a Ladino. “Varios estudios han sugerido que la Península de Yucatán podría verse influenciada por tales partículas”, se indica en la investigación.


El polvo sahariano tiene sus impactos positivos, pero también tiene su aspecto negativo —continúa Vargas— quien explica que sirve de fertilizante de los ecosistemas acuáticos y terrestres de varias zonas del planeta como sucede en la selva Amazónica.

Vargas explica que este polvo se compone en gran medida de roca triturada, muy fina, compuesta por diferentes elementos químicos como el fósforo y el nitrógeno, que constituyen nutrientes beneficiosos para la tierra y sirven de abono para la vegetación. También favorece al ecosistema marino.
Imagen del movimiento de la nube de polvo del Sahara. Fuente: NASA.
Imagen del movimiento de la nube de polvo del Sahara. Fuente: NASA.

“Según estudios de la NASA, cuando el polvo cae en el océano, las partículas más livianas se quedan en la zona donde están los microorganismos como el fitoplancton o bacterias animales, que ayudan a liberar sus nutrientes”, comenta Vargas.

El reporte de la NASA publicado en su website el 19 de junio señala que “ese polvo ayuda a construir playas en el Caribe y fertiliza los suelos en el Amazonas”, pero también puede afectar la calidad del aire en América del Norte y del Sur.

El artículo científico denominado Tormenta del Sahara: naturaleza y consecuencias, señala que el Sahara produce más polvo del suelo eólico que cualquier otro desierto del mundo, y que este tiene un impacto importante en los procesos climáticos, los ciclos de nutrientes, la formación del suelo y los ciclos de sedimentos. “Estas influencias se extienden mucho más allá de África, gracias a las grandes distancias sobre las cuales se transporta el polvo sahariano”, indica el documento.

El experto venezolano también se refiere a los efectos negativos del polvo del Sahara. Según explica, el polvillo repercute negativamente en la formación de los ciclones tropicales pues reduce la humedad hasta en un 50 por ciento. Además, se reducen las lluvias durante los días de su permanencia y produce afectaciones en la salud de las personas, como molestias en los ojos y en las vías respiratorias.

El polvo del Sahara —indica Vargas— está vinculado al declive de las poblaciones de coral pues transporta un hongo endémico de África que provoca que los corales lo asimilen y enfermen.

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Adaptado de artículo de Mongabay del 29 de Junio, 2020.  Vea el artículo original.



sábado, 27 de junio de 2020

Récord de 38°C en un pueblo ruso al norte del círculo Ártico

Por  Enzo Campetella. Junio 22, 2020

Ahora es el turno del Ártico.  Anteriormente habíamos reportado de las altas temperaturas observadas este año, durante el verano del hemisferio sur, en el Antártico.  Also similar se está observando, ahora, en el hemisferio norte.

Desviación de las temperaturas sobre el Ártico con respecto al promedio, en los días alrededor del solsticio de verano.
 (Climate Reanalyzer)

La zona comprendida dentro del círculo polar Ártico sigue aportando datos asombrosos con temperaturas que llegan a ubicarse a más de 10°C respecto de los valores promedios. Este tipo de situación viene teniendo una recurrencia prácticamente todos los años en esta década, lo que permite analizar su relación con el calentamiento global.

Lo cierto es que ahora, un pueblo de Rusia registró una temperatura máxima de 38°C. Ese valor representa que la temperatura se ubicó 20°C por encima de los promedios para esta época del año. Se trata de Verkhoyansk, un pueblo de unos 1000 habitantes perteneciente a la república de Yakutia, en la Siberia y dentro del círculo Ártico.

Ubicación de Verkhoyansk en Norte de Rusia.
Fuente imagen: Wikipedia
Verkhoyansk ya tenía otros récord en su haber. Es el pueblo con mayor amplitud térmica de la Tierra. En invierno registra hasta -68° C, contra los valores en verano que ya habían llegado a 37°C. Ahora, con la nueva marca de 38°C registrada el pasado sábado 20 de junio, la amplitud térmica inter-anual es de 106°C.

El año sin invierno

El 2020 no es un año más para la meteorología en Rusia, ya que ha tenido un invierno excepcionalmente cálido. De hecho en ese país ya se habla de 2020 como el año sin invierno. De acuerdo a los datos estadísticos para esa región, la temperatura máxima promedio para esta época el año es de 19.9°C, muy lejos de los 38°C.

Estas temperaturas desencadenan otro tipo de resultados. Por ejemplo, una multiplicación de los incendios forestales. De acuerdo a lo reportado por EuroNews los incendios en latitudes por encima del círculo Ártico son cada vez más y de mayor envergadura. El problema para esta zona de Siberia es que lleva desde diciembre una secuencia de meses con temperaturas por encima de los promedios.

Esta ola de calor tan extensa, para muchos científicos es una muestra de la aceleración del cambio climático, que por la continentalidad del hemisferio norte se hace más visible en el Ártico.

La huella del cambio climático

Este tipo de situaciones pone en alerta al mundo científico porque expresa un escenario que se esperaba para las próximas décadas y no tan temprano. También detallado por EuroNews, Freja Vamborg, científica principal del Servicio de Cambio Climático de Copernicus señaló que "es sin duda una señal alarmante" y que las regiones polares están sufriendo cambios más acelerados que el resto del planeta.

En esta situación, lo inusual es la cantidad de meses que persisten anomalías más cálidas de temperatura en una misma región. Para los lugareños la alarma apunta a que esta nueva realidad pone en riesgo los hábitat que conforman el permafrost. Las cosas están cambiando demasiado rápido en el término de una vida humana.

Entre otras cosas, este calor extremo ha producido un adelantamiento de entre dos y tres semanas del deshielo. Esta pérdida de hielo anual y permafrost es un hecho complejo para Rusia porque la infraestructura petrolera se desarrolló sobre suelos helados que ahora pierden su estabilidad. Al mismo tiempo, la retracción del permafrost libera metano a la atmósfera que acelera aún más el calentamiento global.

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Adaptado de un artículo por  Enzo Campetella en meteored.com.ar. Junio 22, 2020

viernes, 12 de junio de 2020

Un agujero negro "imposible", o la naturaleza iterativa de la ciencia

Por Manuel Pichardo Marcano


Representación artística de un agujero negro en un sistema binario 
con una estrella de secuencia principal como nuestro Sol. 
Crédito de Imagen: YU Jingchuan, Beijing Planetarium, 2019

El sistema binario LB-1 se reportó por primera vez a finales del año pasado en la prestigiosa revista científica Nature. Fue reportado como un nuevo silencioso e "imposible" agujero negro con 70 veces la masa del Sol. Silencioso, o más bien que no interactúa, ya que a diferencia de la mayoría de los agujeros negros que conocemos, LB-1 no se detectó a partir de los rayos X que resultan de la acumulación de materia de una estrella donante compañera. En cambio, LB-1 se detectó al observar el cambio en las líneas espectrales de la estrella compañera en órbita a medida que esta se acerca y se aleja de nosotros en su órbita alrededor del agujero negro.  En este caso, los autores argumentaron que la estrella compañera era mucho más brillante y más pesada que nuestro Sol. Una estrella con 8 veces la masa del Sol en una órbita de 80 días con un agujero negro de 70 masas solares.

La publicación captó de inmediato el interés de la comunidad científica, ya que parecía "imposible" y, como lo expresaron los autores en el artículo original, "sería extremadamente difícil de explicar con las teorías actuales de la evolución estelar". El descubrimiento fue reportado incluso en los principales medios de comunicación, apareciendo en las principales plataformas de noticias como CNN y la BBC en español. Así que es posible que recuerde la emoción original sobre el descubrimiento de LB-1, pero lo que quizás no sepa es que ésto fue sólo el comienzo de la historia de LB-1.

La Refutación

Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Un agujero negro de 70 masas solares podría no parecer mucho. De hecho, conocemos muchos agujeros negros mucho más masivos. Por ejemplo, el que se encuentra en el centro de la mayoría de las galaxias como la nuestra, o la famosa galaxia M87 que también apareció recientemente en las noticias como el primer agujero negro que pudimos "ver". El problema con LB-1 no es su masa, sino cómo formarlo.

Los modelos evolutivos actuales pueden explicar los agujeros negros muy masivos, con miles y millones masas solares, y los agujeros negros menos masivos, de aproximadamente menos de 30 masas solares. Los agujeros negros menos masivos o estelares se forman a partir de los restos de una estrella moribunda cuando fusiona todo su hidrógeno. Los detalles de las etapas finales de la vida de una estrella dependen de su masa inicial y de dónde nace la estrella, es decir, de su composición.

Una estrella en nuestro vecindario solar con una composición cercana a la del Sol y lo suficientemente masiva como para formar un agujero negro de 70 masas solares debería destruirse en una poderosa explosión de supernova y perder gran parte de su masa debido a fuertes vientos estelares. Esto envió a científicos de todo el mundo a trabajar y en un mes al menos 3 publicaciones científicas de 3 continentes diferentes desafiaron esta afirmación extraordinaria. A partir de modelos binarios de evolución estelar un grupo reveló una serie de buenas alternativas para explicar el sistema LB-1. Los datos serían consistentes con un agujero negro más moderado de unas 8 masas solares. Otros dos grupos, uno con sede en los EE. UU. y otro en Bélgica, encontraron otra interpretación de los datos. Ambos grupos sugirieron que LB-1 alberga no un agujero negro de 70 masas solares, sino un agujero negro de menos de 20 masas solares.

Pero incluso si LB-1 no era el agujero negro de 70 masas solares "imposible", todavía era una gema bastante rara. De ser cierto, la binaria LB-1 tendría un agujero negro que no interactúa con su compañera.  Este tipo de binarias constituyen una fracción significativa de los millones de agujeros negros estelares en nuestra galaxia; pero estos sistemas han sido increíblemente difíciles de encontrar.

LB-1 y el agujero negro más cercano a la Tierra descubierto recientemente serían los dos mejores ejemplos de este tipo de objetos únicos. Eso, por supuesto, hasta este abril, donde una vez más LB-1 fue objeto de cierta controversia.

Lista de los agujeros negros conocidos y sus respectivas masas en unidades de masas solares. Los agujeros negros de color purpura se han detectados por sus señales electromagnéticas, y los de color azul han sido detectados con el observatorio de ondas gravitacionales LIGO.

Un sistema binario de un tipo diferente


Un grupo con sede en Bélgica tomó más datos de este sistema desconcertante y el análisis mostró una historia muy diferente para LB-1. Tomaron 26 nuevas observaciones espectroscópicas con instrumentos en los Observatorios Europeos del Sur en Chile y del Observatorio del Roque de Los Muchachos en España. Su análisis orbital y espectral de LB-1 mostraron que LB-1 no contiene ningún agujero negro y es de hecho un sistema binario de estrellas muy similar a nuestro Sol. El sistema parece contener dos estrellas de secuencia principal, una con 1.5 veces la masa del Sol y la otra estrella de rotación muy rápida con 7 veces la masa del Sol.

En conclusión, LB-1 sigue siendo un sistema binario interesante que vale la pena estudiar, pero no el agujero negro "imposible" que alguna vez se pensó. El tumultuoso caso de la naturaleza de LB-1 muestra cómo la ciencia es un proceso colaborativo, internacional e iterativo. A medida que se realizan nuevas observaciones y nuevos análisis, los modelos se perfeccionan y se mejoran. El caso de LB-1 podría ser un ejemplo extremo de cómo la comprensión de un sistema dado mejora y cambia con el tiempo, pero ésto es cierto para la ciencia en su conjunto. Así que estén atentos porque esta podría no ser la última vez que escuchamos de LB-1 o de algunos de los sistemas más intrigantes del universo.


Representación artística de una estrella Be. Las estrellas Be son estrellas como nuestro sol pero más masivas y de mucha más rápida rotación. La rápida rotación hace que estas se rodeen de un disco de materia expelida del ecuador de la estrella. El sistema LB-1 seria un sistema binario conteniendo una de estas impresionaste estrellas de rápida rotación y su respectivo disco de materia expulsada. (Crédito de Imagen: Walt Feimer, NASA/Goddard Space Flight Center)