sábado, 27 de junio de 2020

Récord de 38°C en un pueblo ruso al norte del círculo Ártico

Por  Enzo Campetella. Junio 22, 2020

Ahora es el turno del Ártico.  Anteriormente habíamos reportado de las altas temperaturas observadas este año, durante el verano del hemisferio sur, en el Antártico.  Also similar se está observando, ahora, en el hemisferio norte.

Desviación de las temperaturas sobre el Ártico con respecto al promedio, en los días alrededor del solsticio de verano.
 (Climate Reanalyzer)

La zona comprendida dentro del círculo polar Ártico sigue aportando datos asombrosos con temperaturas que llegan a ubicarse a más de 10°C respecto de los valores promedios. Este tipo de situación viene teniendo una recurrencia prácticamente todos los años en esta década, lo que permite analizar su relación con el calentamiento global.

Lo cierto es que ahora, un pueblo de Rusia registró una temperatura máxima de 38°C. Ese valor representa que la temperatura se ubicó 20°C por encima de los promedios para esta época del año. Se trata de Verkhoyansk, un pueblo de unos 1000 habitantes perteneciente a la república de Yakutia, en la Siberia y dentro del círculo Ártico.

Ubicación de Verkhoyansk en Norte de Rusia.
Fuente imagen: Wikipedia
Verkhoyansk ya tenía otros récord en su haber. Es el pueblo con mayor amplitud térmica de la Tierra. En invierno registra hasta -68° C, contra los valores en verano que ya habían llegado a 37°C. Ahora, con la nueva marca de 38°C registrada el pasado sábado 20 de junio, la amplitud térmica inter-anual es de 106°C.

El año sin invierno

El 2020 no es un año más para la meteorología en Rusia, ya que ha tenido un invierno excepcionalmente cálido. De hecho en ese país ya se habla de 2020 como el año sin invierno. De acuerdo a los datos estadísticos para esa región, la temperatura máxima promedio para esta época el año es de 19.9°C, muy lejos de los 38°C.

Estas temperaturas desencadenan otro tipo de resultados. Por ejemplo, una multiplicación de los incendios forestales. De acuerdo a lo reportado por EuroNews los incendios en latitudes por encima del círculo Ártico son cada vez más y de mayor envergadura. El problema para esta zona de Siberia es que lleva desde diciembre una secuencia de meses con temperaturas por encima de los promedios.

Esta ola de calor tan extensa, para muchos científicos es una muestra de la aceleración del cambio climático, que por la continentalidad del hemisferio norte se hace más visible en el Ártico.

La huella del cambio climático

Este tipo de situaciones pone en alerta al mundo científico porque expresa un escenario que se esperaba para las próximas décadas y no tan temprano. También detallado por EuroNews, Freja Vamborg, científica principal del Servicio de Cambio Climático de Copernicus señaló que "es sin duda una señal alarmante" y que las regiones polares están sufriendo cambios más acelerados que el resto del planeta.

En esta situación, lo inusual es la cantidad de meses que persisten anomalías más cálidas de temperatura en una misma región. Para los lugareños la alarma apunta a que esta nueva realidad pone en riesgo los hábitat que conforman el permafrost. Las cosas están cambiando demasiado rápido en el término de una vida humana.

Entre otras cosas, este calor extremo ha producido un adelantamiento de entre dos y tres semanas del deshielo. Esta pérdida de hielo anual y permafrost es un hecho complejo para Rusia porque la infraestructura petrolera se desarrolló sobre suelos helados que ahora pierden su estabilidad. Al mismo tiempo, la retracción del permafrost libera metano a la atmósfera que acelera aún más el calentamiento global.

______
Adaptado de un artículo por  Enzo Campetella en meteored.com.ar. Junio 22, 2020

viernes, 12 de junio de 2020

Un agujero negro "imposible", o la naturaleza iterativa de la ciencia

Por Manuel Pichardo Marcano


Representación artística de un agujero negro en un sistema binario 
con una estrella de secuencia principal como nuestro Sol. 
Crédito de Imagen: YU Jingchuan, Beijing Planetarium, 2019

El sistema binario LB-1 se reportó por primera vez a finales del año pasado en la prestigiosa revista científica Nature. Fue reportado como un nuevo silencioso e "imposible" agujero negro con 70 veces la masa del Sol. Silencioso, o más bien que no interactúa, ya que a diferencia de la mayoría de los agujeros negros que conocemos, LB-1 no se detectó a partir de los rayos X que resultan de la acumulación de materia de una estrella donante compañera. En cambio, LB-1 se detectó al observar el cambio en las líneas espectrales de la estrella compañera en órbita a medida que esta se acerca y se aleja de nosotros en su órbita alrededor del agujero negro.  En este caso, los autores argumentaron que la estrella compañera era mucho más brillante y más pesada que nuestro Sol. Una estrella con 8 veces la masa del Sol en una órbita de 80 días con un agujero negro de 70 masas solares.

La publicación captó de inmediato el interés de la comunidad científica, ya que parecía "imposible" y, como lo expresaron los autores en el artículo original, "sería extremadamente difícil de explicar con las teorías actuales de la evolución estelar". El descubrimiento fue reportado incluso en los principales medios de comunicación, apareciendo en las principales plataformas de noticias como CNN y la BBC en español. Así que es posible que recuerde la emoción original sobre el descubrimiento de LB-1, pero lo que quizás no sepa es que ésto fue sólo el comienzo de la historia de LB-1.

La Refutación

Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Un agujero negro de 70 masas solares podría no parecer mucho. De hecho, conocemos muchos agujeros negros mucho más masivos. Por ejemplo, el que se encuentra en el centro de la mayoría de las galaxias como la nuestra, o la famosa galaxia M87 que también apareció recientemente en las noticias como el primer agujero negro que pudimos "ver". El problema con LB-1 no es su masa, sino cómo formarlo.

Los modelos evolutivos actuales pueden explicar los agujeros negros muy masivos, con miles y millones masas solares, y los agujeros negros menos masivos, de aproximadamente menos de 30 masas solares. Los agujeros negros menos masivos o estelares se forman a partir de los restos de una estrella moribunda cuando fusiona todo su hidrógeno. Los detalles de las etapas finales de la vida de una estrella dependen de su masa inicial y de dónde nace la estrella, es decir, de su composición.

Una estrella en nuestro vecindario solar con una composición cercana a la del Sol y lo suficientemente masiva como para formar un agujero negro de 70 masas solares debería destruirse en una poderosa explosión de supernova y perder gran parte de su masa debido a fuertes vientos estelares. Esto envió a científicos de todo el mundo a trabajar y en un mes al menos 3 publicaciones científicas de 3 continentes diferentes desafiaron esta afirmación extraordinaria. A partir de modelos binarios de evolución estelar un grupo reveló una serie de buenas alternativas para explicar el sistema LB-1. Los datos serían consistentes con un agujero negro más moderado de unas 8 masas solares. Otros dos grupos, uno con sede en los EE. UU. y otro en Bélgica, encontraron otra interpretación de los datos. Ambos grupos sugirieron que LB-1 alberga no un agujero negro de 70 masas solares, sino un agujero negro de menos de 20 masas solares.

Pero incluso si LB-1 no era el agujero negro de 70 masas solares "imposible", todavía era una gema bastante rara. De ser cierto, la binaria LB-1 tendría un agujero negro que no interactúa con su compañera.  Este tipo de binarias constituyen una fracción significativa de los millones de agujeros negros estelares en nuestra galaxia; pero estos sistemas han sido increíblemente difíciles de encontrar.

LB-1 y el agujero negro más cercano a la Tierra descubierto recientemente serían los dos mejores ejemplos de este tipo de objetos únicos. Eso, por supuesto, hasta este abril, donde una vez más LB-1 fue objeto de cierta controversia.

Lista de los agujeros negros conocidos y sus respectivas masas en unidades de masas solares. Los agujeros negros de color purpura se han detectados por sus señales electromagnéticas, y los de color azul han sido detectados con el observatorio de ondas gravitacionales LIGO.

Un sistema binario de un tipo diferente


Un grupo con sede en Bélgica tomó más datos de este sistema desconcertante y el análisis mostró una historia muy diferente para LB-1. Tomaron 26 nuevas observaciones espectroscópicas con instrumentos en los Observatorios Europeos del Sur en Chile y del Observatorio del Roque de Los Muchachos en España. Su análisis orbital y espectral de LB-1 mostraron que LB-1 no contiene ningún agujero negro y es de hecho un sistema binario de estrellas muy similar a nuestro Sol. El sistema parece contener dos estrellas de secuencia principal, una con 1.5 veces la masa del Sol y la otra estrella de rotación muy rápida con 7 veces la masa del Sol.

En conclusión, LB-1 sigue siendo un sistema binario interesante que vale la pena estudiar, pero no el agujero negro "imposible" que alguna vez se pensó. El tumultuoso caso de la naturaleza de LB-1 muestra cómo la ciencia es un proceso colaborativo, internacional e iterativo. A medida que se realizan nuevas observaciones y nuevos análisis, los modelos se perfeccionan y se mejoran. El caso de LB-1 podría ser un ejemplo extremo de cómo la comprensión de un sistema dado mejora y cambia con el tiempo, pero ésto es cierto para la ciencia en su conjunto. Así que estén atentos porque esta podría no ser la última vez que escuchamos de LB-1 o de algunos de los sistemas más intrigantes del universo.


Representación artística de una estrella Be. Las estrellas Be son estrellas como nuestro sol pero más masivas y de mucha más rápida rotación. La rápida rotación hace que estas se rodeen de un disco de materia expelida del ecuador de la estrella. El sistema LB-1 seria un sistema binario conteniendo una de estas impresionaste estrellas de rápida rotación y su respectivo disco de materia expulsada. (Crédito de Imagen: Walt Feimer, NASA/Goddard Space Flight Center)




viernes, 29 de mayo de 2020

La Tierra está más Callada


Las actividades humanas cambian el entorno natural, en más formas de lo que pensamos. Con la mayoría de nosotros confinados en nuestros hogares durante los últimos meses debido a la pandemia del COVID-19, la falta de actividades humanas está teniendo profundos efectos en el medio ambiente.
Calle desierta en Bruselas a consecuencia de las órdenes de quedarse en casa.
Crédito de foto: Jonathan Raa/NurPhoto via Getty
Con aproximadamente un tercio de la población mundial refugiada en nuestro lugar, nuestro planeta está mucho más tranquilo en estos días. No son solo nuestras máquinas, vehículos y fábricas las que hacen menos ruido. La tierra misma está más tranquila. Ha habido una reducción en las vibraciones sísmicas de la tierra.

Según la revista Nature, varios movimientos impulsados ​​por humanos contribuyen a la vibración persistente de la corteza terrestre. Cosas como los motores que se encienden en las fábricas, los trenes que llegan a las estaciones y los camiones que circulan por las autopistas contribuyen a la actividad sísmica. Tomados individualmente, tales cosas son insignificantes, pero en conjunto, producen un fondo de ruido sísmico que dificulta a los sismólogos detectar señales naturales como la actividad volcánica y las réplicas de terremotos.

Con mucha actividad humana en pausa durante el brote de coronavirus, los sismólogos de todo el mundo están viendo reducciones significativas en los niveles de ruido sísmico de fondo.  Este respiro en el ruido sísmico, mientras dure, representa una oportunidad para que los científicos estudien mejor la actividad natural en la corteza terrestre. Los investigadores que estudian el impacto de las olas oceánicas para predecir la actividad volcánica y los que triangulan la ubicación de los epicentros de terremotos pueden realizar mediciones más sensibles que en condiciones normales.

Hay muy pocas cosas positivas que uno pueda decir sobre la crisis del coronavirus, pero está brindando oportunidades para estudiar y observar aspectos del mundo natural que normalmente se ven ahogados por el ajetreo de la humanidad.


Referencias:


Mayo 

domingo, 17 de mayo de 2020

Tiempo inusual causa una baja del ozono sobre el Ártico


Conentración de ozono sobre el Årtico. Marzo 2019-marzo 2020.

En el 2020, las concentraciones de ozono sobre el Ártico alcanzaron un mínimo histórico en el mes de marzo. En un análisis de observaciones de satellites, los científicos descubrieron que los niveles de ozono estratosférico alcanzaron su punto más bajo, 205 unidades Dobson, el 12 de marzo de 2020. En comparación, el valor de ozono más bajo observado sobre el Ártico en un marzo típico es por lo menos 240 unidades Dobson.

Si bien estos niveles bajos son inusuales, no son únicos en las últimas cuatro décadas de observaciones. Niveles bajos de ozono también ocurrieron en la estratosfera del Ártico en 1997 y 2011. Tales niveles "bajos" para el Ártico todavía son casi el doble de los niveles encontrados en los agujeros de ozono antárticos.

"El ozono bajo en el Ártico como el que tuvimos este año ocurre aproximadamente una vez por década", dijo Paul Newman, científico jefe de equipo de ciencias de la Tierra en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y experto en capas de ozono. "Para la salud general de la capa de ozono, esto es preocupante ya que los niveles de ozono en el Ártico suelen ser altos durante marzo y abril".

Las imágenes de arriba muestran las concentraciones promedio mensuales de ozono sobre el Ártico en marzo de 2019 (un año típico) y marzo de 2020, según lo calculado por el equipo de la NASA Ozone Watch. La gráfica a continuación muestra los niveles mínimos diarios de ozono en la columna durante los últimos dos años y los promedios a largo plazo.


Récord bajo de ozono medido en el hemisferio norte. 
El ozono es una molécula altamente reactiva compuesta de tres átomos de oxígeno; ocurre naturalmente en pequeñas cantidades. La capa de ozono estratosférico —aproximadamente de 10 a 40 kilómetros (7 a 25 millas) sobre la superficie de la Tierra— es un protector solar natural, que absorbe la radiación ultravioleta que alterael ADN de las plantas y daña a los humanos y animales al causar cataratas, cáncer de piel y suprimir el sistema inmunológico.

El agotamiento del ozono en el Ártico de este año fue causado por "olas" en la atmósfera superior inusualmente débiles desde diciembre de 2019 hasta marzo de 2020. Estas olas conducen masas de aire a través de la atmósfera superior, al igual que los frentes climáticos en la atmósfera inferior, pero a mucho mayor escala. En un año típico, estas olas viajan hacia arriba desde la atmósfera inferior en latitudes medias e interrumpen los vientos circumpolares que giran alrededor del Ártico.

Cuando tales olas interrumpen los vientos polares, traen ozono de otras partes de la estratosfera y reponen el depósito sobre el Ártico.  Esta mezcla tiene un segundo efecto: calientan el aire sobre el Ártico. Las temperaturas más cálidas crean condiciones desfavorables para la formación de nubes estratosféricas polares, que se sabe que promueven reacciones que agotan el ozono al liberar cloro. La mayor parte del cloro y el bromo en la atmósfera proviene de clorofluorocarbonos y halones, las formas químicamente activas de cloro y bromo que alguna vez se usaron en refrigerantes, espumas y latas de aerosol y ahora están prohibidos por el Protocolo de Montreal. La mezcla en la atmósfera superior generalmente detiene el agotamiento del ozono impulsado por el cloro y el bromo.

Sin embargo, desde diciembre de 2019 hasta marzo de 2020, los eventos de olas estratosféricas fueron débiles y no interrumpieron los vientos circumpolares. Los vientos actuaron como una barrera, evitando que el ozono de otras partes de la atmósfera reponga los niveles de ozono sobre el Ártico. La estratosfera también permaneció fría en la región, lo que condujo a la formación de las nubes estratosféricas polares que provocan reacciones que agotan el ozono.



Los investigadores de la NASA prefieren el término "agotamiento" para el Ártico ya que la pérdida de ozono es aún mucho menor que el "agujero" de ozono que se forma sobre la Antártida cada septiembre y octubre. A modo de comparación, los niveles de ozono sobre la Antártida generalmente caen a aproximadamente 120 unidades Dobson. La animación anterior muestra las concentraciones de ozono sobre el Polo Norte desde el 1 de agosto de 2019 hasta el 31 de marzo de 2020. El recuadro más pequeño muestra las condiciones sobre el Polo Sur, que tienden a ser mucho más extremas.

"No sabemos qué causó que la dinámica de las olas sea débil este año", dijo Newman. "Pero sí sabemos que si no hubiéramos dejado de poner clorofluorocarbonos en la atmósfera debido al Protocolo de Montreal, el agotamiento del Ártico este año habría sido mucho peor".

Adaptado del NASA Earth Observatoryabril 16, 2020. Lea el artículo original.

NASA Earth Observatory images and video by Joshua Stevens, using data courtesy of NASA Ozone Watch. Story by Ellen Gray, NASA Earth Science News Team, with Michael Carlowicz.

miércoles, 22 de abril de 2020

Naciones Unidas envía un SOS: Urge limitar calentamiento global a 1.5°C

Por Mark Howden y Rebecca ColvinAustralian National University



National Renewable Energy Lab/FlickrCC BY-NC


Un informe histórico del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, encargado en la cumbre de 2015 para el seguimiento del acuerdo sobre el clima de París, describe lo que está en juego en la apuesta mundial por limitar el aumento de la temperatura mundial a 1.5℃. El informe, recién publicado, establece las principales diferencias prácticas entre los dos objetivos del Acuerdo de París: limitar el aumento del calentamiento global inducido por el hombre a un nivel muy inferior a 2℃, y “proseguir los esfuerzos” para limitar el calentamiento a 1.5℃.

Con dos años y medio de preparación, el informe proporciona información vital sobre si el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París es realmente alcanzable, cómo será el futuro si se cumple, y los riesgos y recompensas de llegar a ese objetivo.

He aquí cinco preguntas clave a las que el informe da respuesta.

¿Podemos limitar el calentamiento a 1.5℃?


No hay respuesta contundente, positiva o negativa, a esta pregunta. En pocas palabras, no es imposible que el calentamiento global se limite a 1,5℃ pero lograrlo será un gran desafío.
Si queremos limitar el calentamiento a 1.5℃ debemos reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% para el año 2030, llegando a casi cero hacia el año 2050.

Que tengamos éxito depende principalmente de la rapidez con que los gobiernos y los organismos internacionales tomen medidas para reducir las emisiones. Sin embargo, a pesar de la urgencia, los planes gubernamentales tras el Acuerdo de París no son suficientes para permanecer dentro de un límite de temperatura de 3℃, y mucho menos de 1.5℃.





Fuente: Australian Academy of Science.

El calentamiento global no es sólo un problema para el futuro. Su impacto ya se están sintiendo en todo el mundo, con disminuciones en el rendimiento de los cultivos, la biodiversidad, los arrecifes de coral y el hielo marino del Ártico, y aumentos en las olas de calor y las lluvias torrenciales. El nivel del mar ha aumentado 40.5 mm en el último decenio y se prevé que siga aumentando durante los años venideros, incluso si todas las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeran a cero inmediatamente. El control del clima ya es imprescindible.

Una acción rápida es esencial y los próximos diez años serán cruciales. En 2017, el calentamiento global alcanzó 1℃. Si el planeta continúa calentándose al ritmo actual de 0.2℃ por década, llegaremos a 1.5℃ de calentamiento hacia 2040. Con las tasas de emisiones actuales, en los próximos 10 a 14 años hay dos tercios de posibilidades de que hayamos agotado todas las emisiones de carbono acordadas para mantener el límite de 1.5℃.

¿Cómo podemos limitar el calentamiento a 1.5℃?


El informe dice que se necesitará un cambio “transformador” para limitar el calentamiento a 1.5℃. La realidad, como suele ocurrir, irá por otro lado. Las emisiones mundiales de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero deben llegar a cero en todo el mundo hacia 2050. La mayoría de los economistas dicen que ponerle precio a las emisiones es la manera más eficiente de hacerlo.

Para 2050, entre el 70 y el 85% de la electricidad mundial deberá proceder de fuentes renovables. La inversión en tecnologías de bajo consumo de carbono y eficiencia energética tendrá que duplicarse, mientras que la inversión en la extracción de combustibles fósiles tendrá que disminuir alrededor de una cuarta parte.


La agricultura sostenible es una parte importante en la estrategia de reducción de las emisiones de carbono. CIFOR/FlickrCC BY-NC





La tecnología de eliminación de dióxido de carbono también será necesaria para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera. Pero el informe del IPCC advierte que depender demasiado de esta tecnología sería un riesgo importante, ya que no se ha utilizado antes a una escala tan grande. La eliminación del dióxido de carbono ha de ser un paso adicional que puede ser necesario para mantener el calentamiento a 1.5℃, pero no una excusa para seguir emitiendo gases de efecto invernadero.

Las decisiones sobre producción, consumo y estilo de vida también desempeñan un papel importante. La reducción de la demanda de energía, la mejora de la eficiencia en la producción de alimentos, la elección de alimentos y otros bienes de consumo con menores emisiones y el mejor aprovechamiento del uso de la tierra contribuirán de manera significativa.

Hacerlo tan pronto como sea posible será enormemente beneficioso. Cuanto antes empecemos, más tiempo tendremos para alcanzar el objetivo de emisiones cero. Actuar a tiempo significará una transición menos drástica y un menor coste neto global. Cualquier retraso provocará más prisas, costes más elevados y un aterrizaje más difícil.

La reducción rápida de las emisiones también garantizará que el calentamiento se limite lo antes posible, lo que reducirá el número y la gravedad de las consecuencias. Sin embargo, aún así habrá consecuencias severas, incluso si el calentamiento se limita con éxito a 1.5℃

¿Cuál es el costo del aumento de 1.5℃?


Aunque el Acuerdo de París pretende mantener el calentamiento global lo más cerca posible de 1.5℃, eso no significa que sea un nivel “seguro”. Las comunidades y los ecosistemas de todo el mundo ya han sufrido consecuencias significativas por el calentamiento de 1℃, y los efectos de un incremento de 1.5℃ serán aún más severos.

La pobreza y las desigualdades aumentarán a medida que las temperaturas suban a 1.5℃ Las islas, deltas y líneas de costa bajas son particularmente vulnerables, con un mayor riesgo de inundaciones y amenazas a los suministros de agua dulce, infraestructuras y medios de subsistencia.

El calentamiento a 1.5℃ también supone un riesgo para el crecimiento económico mundial, ya que los trópicos y los subtrópicos meridionales son los más afectados. Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, olas de calor y sequías, serán más frecuentes, graves y generalizados, con los consiguientes costes en términos de atención sanitaria, infraestructuras y respuesta a los desastres.

Los océanos también sufrirán en un mundo más caliente. Se espera que el calentamiento y la acidificación de los océanos afecten a la pesca y la acuicultura, así como a muchas especies y ecosistemas marinos.


Los arrecifes de coral se están degradando en todo el mundo. OIST/FlickrCC BY
Se prevé que hasta el 90% de los arrecifes de coral de aguas cálidas desaparecerán cuando el calentamiento global alcance 1.5℃ Será una situación nefasta, pero mucho menos grave que si se alcanza una subida de 2℃. En este caso la destrucción de los arrecifes de coral sería casi total (más del 99% de destrucción).

¿Cómo se compara el incremento de 1.5℃ al de 2℃?


El impacto en los sistemas humanos y naturales sería muy diferente si el calentamiento se cifra en 1.5℃ en lugar de en 2℃. Por ejemplo, limitar el calentamiento a 1.5℃ reduciría aproximadamente a la mitad el número de personas que sufrirán de escasez de agua.

Los mares subirán 10 cm más durante este siglo con un calentamiento de 2℃. Esto significa que limitar el calentamiento global a 1.5℃ salvaría a 10,4 millones de personas de las consecuencias de la subida del nivel del mar.

En 1.5℃ en lugar de 2℃:
  • Hasta 427 millones de personas menos sufrirán escasez alimentaria y de agua, amenazas climáticas e situaciones adversas para la salud.
  • Se reducirán los fenómenos meteorológicos extremos, las muertes y enfermedades relacionadas con el calor, la desertificación y la extinción de la fauna y la flora silvestres
  • Será mucho menos difícil alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, incluidos los relacionados con el hambre, la pobreza, el agua y el saneamiento, la salud, y las ciudades y los ecosistemas.

¿Cómo encaja la meta 1.5℃ con los Objetivos de Desarrollo Sostenible?


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible apuntan a un mundo en el que las personas puedan estar sanas, ser financieramente estables, estar bien alimentadas, tener aire y agua limpios y vivir en un entorno seguro y agradable. Buena parte de estos objetivos son compatibles con el objetivo de poner un tope al calentamiento global en 1.5℃, razón por la cual el IPCC señala que se producirán sinergias si las iniciativas de los SDG y la acción climática se vinculan de forma explícita.

Pero algunas estrategias climáticas pueden dificultar el logro de determinados objetivos de desarrollo sostenible. Los países que dependen en gran medida de los combustibles fósiles para la creación de empleo y riqueza pueden sufrir económicamente en la transición hacia una energía baja en carbono.

La gestión cuidadosa de esta transición, centrándose simultáneamente en la reducción de la pobreza y la promoción de la equidad en la toma de decisiones, puede ayudar a evitar los peores efectos del control del calentamiento. Lo que funciona en un lugar puede no funcionar en otro, por lo que las estrategias deben adecuarse a las circunstancias regionales.

¿Qué es lo próximo?


Limitar el calentamiento global a 1.5℃ requiere una importante transformación social que implica tomar medidas rápidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los efectos del cambio climático continuarán transformando al mundo en que vivimos, pero no hay duda de que estaremos mucho mejor si limitamos a 1,5℃ el calentamiento global en lugar de a 2℃.

Las decisiones que estamos tomando hoy conforman el futuro de las próximas generaciones. Como el nuevo informe deja claro, si nos tomamos en serio el objetivo de 1.5℃, hemos de actuar ya.


Los autores agradecen la importante contribución a este artículo de Lamis Kazak, estudiante de Estudios Interdisciplinarios (Sostenibilidad) en la Universidad Nacional Australiana, como parte de una beca en Comunicación Científica en el Instituto de Cambio Climático.The Conversation

Mark Howden, Director, Climate Change Institute, Australian National University y Rebecca Colvin, Knowledge Exchange Specialist, Climate Change Institute, Australian National University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.