domingo, 17 de mayo de 2020

Tiempo inusual causa una baja del ozono sobre el Ártico


Conentración de ozono sobre el Årtico. Marzo 2019-marzo 2020.

En el 2020, las concentraciones de ozono sobre el Ártico alcanzaron un mínimo histórico en el mes de marzo. En un análisis de observaciones de satellites, los científicos descubrieron que los niveles de ozono estratosférico alcanzaron su punto más bajo, 205 unidades Dobson, el 12 de marzo de 2020. En comparación, el valor de ozono más bajo observado sobre el Ártico en un marzo típico es por lo menos 240 unidades Dobson.

Si bien estos niveles bajos son inusuales, no son únicos en las últimas cuatro décadas de observaciones. Niveles bajos de ozono también ocurrieron en la estratosfera del Ártico en 1997 y 2011. Tales niveles "bajos" para el Ártico todavía son casi el doble de los niveles encontrados en los agujeros de ozono antárticos.

"El ozono bajo en el Ártico como el que tuvimos este año ocurre aproximadamente una vez por década", dijo Paul Newman, científico jefe de equipo de ciencias de la Tierra en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y experto en capas de ozono. "Para la salud general de la capa de ozono, esto es preocupante ya que los niveles de ozono en el Ártico suelen ser altos durante marzo y abril".

Las imágenes de arriba muestran las concentraciones promedio mensuales de ozono sobre el Ártico en marzo de 2019 (un año típico) y marzo de 2020, según lo calculado por el equipo de la NASA Ozone Watch. La gráfica a continuación muestra los niveles mínimos diarios de ozono en la columna durante los últimos dos años y los promedios a largo plazo.


Récord bajo de ozono medido en el hemisferio norte. 
El ozono es una molécula altamente reactiva compuesta de tres átomos de oxígeno; ocurre naturalmente en pequeñas cantidades. La capa de ozono estratosférico —aproximadamente de 10 a 40 kilómetros (7 a 25 millas) sobre la superficie de la Tierra— es un protector solar natural, que absorbe la radiación ultravioleta que alterael ADN de las plantas y daña a los humanos y animales al causar cataratas, cáncer de piel y suprimir el sistema inmunológico.

El agotamiento del ozono en el Ártico de este año fue causado por "olas" en la atmósfera superior inusualmente débiles desde diciembre de 2019 hasta marzo de 2020. Estas olas conducen masas de aire a través de la atmósfera superior, al igual que los frentes climáticos en la atmósfera inferior, pero a mucho mayor escala. En un año típico, estas olas viajan hacia arriba desde la atmósfera inferior en latitudes medias e interrumpen los vientos circumpolares que giran alrededor del Ártico.

Cuando tales olas interrumpen los vientos polares, traen ozono de otras partes de la estratosfera y reponen el depósito sobre el Ártico.  Esta mezcla tiene un segundo efecto: calientan el aire sobre el Ártico. Las temperaturas más cálidas crean condiciones desfavorables para la formación de nubes estratosféricas polares, que se sabe que promueven reacciones que agotan el ozono al liberar cloro. La mayor parte del cloro y el bromo en la atmósfera proviene de clorofluorocarbonos y halones, las formas químicamente activas de cloro y bromo que alguna vez se usaron en refrigerantes, espumas y latas de aerosol y ahora están prohibidos por el Protocolo de Montreal. La mezcla en la atmósfera superior generalmente detiene el agotamiento del ozono impulsado por el cloro y el bromo.

Sin embargo, desde diciembre de 2019 hasta marzo de 2020, los eventos de olas estratosféricas fueron débiles y no interrumpieron los vientos circumpolares. Los vientos actuaron como una barrera, evitando que el ozono de otras partes de la atmósfera reponga los niveles de ozono sobre el Ártico. La estratosfera también permaneció fría en la región, lo que condujo a la formación de las nubes estratosféricas polares que provocan reacciones que agotan el ozono.



Los investigadores de la NASA prefieren el término "agotamiento" para el Ártico ya que la pérdida de ozono es aún mucho menor que el "agujero" de ozono que se forma sobre la Antártida cada septiembre y octubre. A modo de comparación, los niveles de ozono sobre la Antártida generalmente caen a aproximadamente 120 unidades Dobson. La animación anterior muestra las concentraciones de ozono sobre el Polo Norte desde el 1 de agosto de 2019 hasta el 31 de marzo de 2020. El recuadro más pequeño muestra las condiciones sobre el Polo Sur, que tienden a ser mucho más extremas.

"No sabemos qué causó que la dinámica de las olas sea débil este año", dijo Newman. "Pero sí sabemos que si no hubiéramos dejado de poner clorofluorocarbonos en la atmósfera debido al Protocolo de Montreal, el agotamiento del Ártico este año habría sido mucho peor".

Adaptado del NASA Earth Observatoryabril 16, 2020. Lea el artículo original.

NASA Earth Observatory images and video by Joshua Stevens, using data courtesy of NASA Ozone Watch. Story by Ellen Gray, NASA Earth Science News Team, with Michael Carlowicz.

miércoles, 22 de abril de 2020

Naciones Unidas envía un SOS: Urge limitar calentamiento global a 1.5°C

Por Mark Howden y Rebecca ColvinAustralian National University



National Renewable Energy Lab/FlickrCC BY-NC


Un informe histórico del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, encargado en la cumbre de 2015 para el seguimiento del acuerdo sobre el clima de París, describe lo que está en juego en la apuesta mundial por limitar el aumento de la temperatura mundial a 1.5℃. El informe, recién publicado, establece las principales diferencias prácticas entre los dos objetivos del Acuerdo de París: limitar el aumento del calentamiento global inducido por el hombre a un nivel muy inferior a 2℃, y “proseguir los esfuerzos” para limitar el calentamiento a 1.5℃.

Con dos años y medio de preparación, el informe proporciona información vital sobre si el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París es realmente alcanzable, cómo será el futuro si se cumple, y los riesgos y recompensas de llegar a ese objetivo.

He aquí cinco preguntas clave a las que el informe da respuesta.

¿Podemos limitar el calentamiento a 1.5℃?


No hay respuesta contundente, positiva o negativa, a esta pregunta. En pocas palabras, no es imposible que el calentamiento global se limite a 1,5℃ pero lograrlo será un gran desafío.
Si queremos limitar el calentamiento a 1.5℃ debemos reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% para el año 2030, llegando a casi cero hacia el año 2050.

Que tengamos éxito depende principalmente de la rapidez con que los gobiernos y los organismos internacionales tomen medidas para reducir las emisiones. Sin embargo, a pesar de la urgencia, los planes gubernamentales tras el Acuerdo de París no son suficientes para permanecer dentro de un límite de temperatura de 3℃, y mucho menos de 1.5℃.





Fuente: Australian Academy of Science.

El calentamiento global no es sólo un problema para el futuro. Su impacto ya se están sintiendo en todo el mundo, con disminuciones en el rendimiento de los cultivos, la biodiversidad, los arrecifes de coral y el hielo marino del Ártico, y aumentos en las olas de calor y las lluvias torrenciales. El nivel del mar ha aumentado 40.5 mm en el último decenio y se prevé que siga aumentando durante los años venideros, incluso si todas las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeran a cero inmediatamente. El control del clima ya es imprescindible.

Una acción rápida es esencial y los próximos diez años serán cruciales. En 2017, el calentamiento global alcanzó 1℃. Si el planeta continúa calentándose al ritmo actual de 0.2℃ por década, llegaremos a 1.5℃ de calentamiento hacia 2040. Con las tasas de emisiones actuales, en los próximos 10 a 14 años hay dos tercios de posibilidades de que hayamos agotado todas las emisiones de carbono acordadas para mantener el límite de 1.5℃.

¿Cómo podemos limitar el calentamiento a 1.5℃?


El informe dice que se necesitará un cambio “transformador” para limitar el calentamiento a 1.5℃. La realidad, como suele ocurrir, irá por otro lado. Las emisiones mundiales de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero deben llegar a cero en todo el mundo hacia 2050. La mayoría de los economistas dicen que ponerle precio a las emisiones es la manera más eficiente de hacerlo.

Para 2050, entre el 70 y el 85% de la electricidad mundial deberá proceder de fuentes renovables. La inversión en tecnologías de bajo consumo de carbono y eficiencia energética tendrá que duplicarse, mientras que la inversión en la extracción de combustibles fósiles tendrá que disminuir alrededor de una cuarta parte.


La agricultura sostenible es una parte importante en la estrategia de reducción de las emisiones de carbono. CIFOR/FlickrCC BY-NC





La tecnología de eliminación de dióxido de carbono también será necesaria para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera. Pero el informe del IPCC advierte que depender demasiado de esta tecnología sería un riesgo importante, ya que no se ha utilizado antes a una escala tan grande. La eliminación del dióxido de carbono ha de ser un paso adicional que puede ser necesario para mantener el calentamiento a 1.5℃, pero no una excusa para seguir emitiendo gases de efecto invernadero.

Las decisiones sobre producción, consumo y estilo de vida también desempeñan un papel importante. La reducción de la demanda de energía, la mejora de la eficiencia en la producción de alimentos, la elección de alimentos y otros bienes de consumo con menores emisiones y el mejor aprovechamiento del uso de la tierra contribuirán de manera significativa.

Hacerlo tan pronto como sea posible será enormemente beneficioso. Cuanto antes empecemos, más tiempo tendremos para alcanzar el objetivo de emisiones cero. Actuar a tiempo significará una transición menos drástica y un menor coste neto global. Cualquier retraso provocará más prisas, costes más elevados y un aterrizaje más difícil.

La reducción rápida de las emisiones también garantizará que el calentamiento se limite lo antes posible, lo que reducirá el número y la gravedad de las consecuencias. Sin embargo, aún así habrá consecuencias severas, incluso si el calentamiento se limita con éxito a 1.5℃

¿Cuál es el costo del aumento de 1.5℃?


Aunque el Acuerdo de París pretende mantener el calentamiento global lo más cerca posible de 1.5℃, eso no significa que sea un nivel “seguro”. Las comunidades y los ecosistemas de todo el mundo ya han sufrido consecuencias significativas por el calentamiento de 1℃, y los efectos de un incremento de 1.5℃ serán aún más severos.

La pobreza y las desigualdades aumentarán a medida que las temperaturas suban a 1.5℃ Las islas, deltas y líneas de costa bajas son particularmente vulnerables, con un mayor riesgo de inundaciones y amenazas a los suministros de agua dulce, infraestructuras y medios de subsistencia.

El calentamiento a 1.5℃ también supone un riesgo para el crecimiento económico mundial, ya que los trópicos y los subtrópicos meridionales son los más afectados. Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, olas de calor y sequías, serán más frecuentes, graves y generalizados, con los consiguientes costes en términos de atención sanitaria, infraestructuras y respuesta a los desastres.

Los océanos también sufrirán en un mundo más caliente. Se espera que el calentamiento y la acidificación de los océanos afecten a la pesca y la acuicultura, así como a muchas especies y ecosistemas marinos.


Los arrecifes de coral se están degradando en todo el mundo. OIST/FlickrCC BY
Se prevé que hasta el 90% de los arrecifes de coral de aguas cálidas desaparecerán cuando el calentamiento global alcance 1.5℃ Será una situación nefasta, pero mucho menos grave que si se alcanza una subida de 2℃. En este caso la destrucción de los arrecifes de coral sería casi total (más del 99% de destrucción).

¿Cómo se compara el incremento de 1.5℃ al de 2℃?


El impacto en los sistemas humanos y naturales sería muy diferente si el calentamiento se cifra en 1.5℃ en lugar de en 2℃. Por ejemplo, limitar el calentamiento a 1.5℃ reduciría aproximadamente a la mitad el número de personas que sufrirán de escasez de agua.

Los mares subirán 10 cm más durante este siglo con un calentamiento de 2℃. Esto significa que limitar el calentamiento global a 1.5℃ salvaría a 10,4 millones de personas de las consecuencias de la subida del nivel del mar.

En 1.5℃ en lugar de 2℃:
  • Hasta 427 millones de personas menos sufrirán escasez alimentaria y de agua, amenazas climáticas e situaciones adversas para la salud.
  • Se reducirán los fenómenos meteorológicos extremos, las muertes y enfermedades relacionadas con el calor, la desertificación y la extinción de la fauna y la flora silvestres
  • Será mucho menos difícil alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, incluidos los relacionados con el hambre, la pobreza, el agua y el saneamiento, la salud, y las ciudades y los ecosistemas.

¿Cómo encaja la meta 1.5℃ con los Objetivos de Desarrollo Sostenible?


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible apuntan a un mundo en el que las personas puedan estar sanas, ser financieramente estables, estar bien alimentadas, tener aire y agua limpios y vivir en un entorno seguro y agradable. Buena parte de estos objetivos son compatibles con el objetivo de poner un tope al calentamiento global en 1.5℃, razón por la cual el IPCC señala que se producirán sinergias si las iniciativas de los SDG y la acción climática se vinculan de forma explícita.

Pero algunas estrategias climáticas pueden dificultar el logro de determinados objetivos de desarrollo sostenible. Los países que dependen en gran medida de los combustibles fósiles para la creación de empleo y riqueza pueden sufrir económicamente en la transición hacia una energía baja en carbono.

La gestión cuidadosa de esta transición, centrándose simultáneamente en la reducción de la pobreza y la promoción de la equidad en la toma de decisiones, puede ayudar a evitar los peores efectos del control del calentamiento. Lo que funciona en un lugar puede no funcionar en otro, por lo que las estrategias deben adecuarse a las circunstancias regionales.

¿Qué es lo próximo?


Limitar el calentamiento global a 1.5℃ requiere una importante transformación social que implica tomar medidas rápidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los efectos del cambio climático continuarán transformando al mundo en que vivimos, pero no hay duda de que estaremos mucho mejor si limitamos a 1,5℃ el calentamiento global en lugar de a 2℃.

Las decisiones que estamos tomando hoy conforman el futuro de las próximas generaciones. Como el nuevo informe deja claro, si nos tomamos en serio el objetivo de 1.5℃, hemos de actuar ya.


Los autores agradecen la importante contribución a este artículo de Lamis Kazak, estudiante de Estudios Interdisciplinarios (Sostenibilidad) en la Universidad Nacional Australiana, como parte de una beca en Comunicación Científica en el Instituto de Cambio Climático.The Conversation

Mark Howden, Director, Climate Change Institute, Australian National University y Rebecca Colvin, Knowledge Exchange Specialist, Climate Change Institute, Australian National University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 8 de abril de 2020

La enorme belleza de Jupiter

Adaptado y traducido de Noticias de NASA, 13 de marzo, 2020





Fuente de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS
Procesamiento de la imagen: Kevin M. Gill, © CC BY


La misión Juno de la NASA capturó esta vista del hemisferio sur de Júpiter el 17 de febrero de 2020, durante el acercamiento más reciente de la nave espacial al planeta gigante.

No sólo es Júpiter el planeta más grande en órbita alrededor del Sol, sino que contiene más del doble de la cantidad de material de todos los demás objetos del sistema solar combinados, incluyendo a todos los planetas, lunas, asteroides y cometas. En composición, Júpiter se asemeja a una estrella, y los científicos estiman que si hubiera sido al menos 80 veces más masivo en su formación, podría haberse convertido en un tipo de estrella llamada enana roja en lugar de un planeta.

Si bien los elementos más comunes del universo, hidrógeno y helio, constituyen la mayor parte de la masa de Júpiter, las nubes llamativas que son visibles en la parte superior de su atmósfera están compuestas principalmente de amoníaco y sulfuro de hidrógeno.

Esta imagen de alta resolución es una imagen compuesta de cuatro imágenes capturadas por el sensor JunoCam y ensambladas por el científico Kevin M. Gill. Las imágenes fueron tomadas el 17 de febrero de 2020, entre las 10:31 a.m. y las 11:00 a.m. PST. Durante ese tiempo, la nave espacial estaba entre 30,700 y 62,400 millas (49,500 y 100,400 kilómetros) desde la parte superior de las nubes del planeta, en latitudes entre 50 y 68 grados sur.

Las imágenes originales de JunoCam están disponibles para que el público las examine y procese en  en la galería de procesamiento de imágenes.  Más information sobre Juno existen en las páginas de Juno de la NASA y en la de la misión Juno

lunes, 23 de marzo de 2020

Sequías, olas de frío y huracanes: la factura por alterar el clima la pagaremos todos



Por Antonio Ruiz de Elvira SerraUniversidad de Alcalá
Calle inundada tras el paso del huracán Irma por Florida. 
Shutterstock/FotoKina

A muchas personas les preocupa el problema del clima, desde investigadores a activistas. Sin embargo, el clima es un esquema intelectual humano que no existe en la naturaleza. Allí solo es real el tiempo atmosférico: sequías, inundaciones, fríos y calores, huracanes, tifones, tornados, rayos y relámpagos.  El clima es la estadística de todos estos fenómenos y no existe, de la misma forma en la que no existe el “estudiante promedio”.

Viajemos hasta cualquier zona del planeta, por ejemplo Almería. Esta fue deforestada en el siglo XIX y hoy llueve poco. Decimos entonces que su clima es “seco”, de la misma forma que podríamos establecer que la nota media de un instituto es 8.

La Tierra es esférica y su eje de giro está inclinado; además, oscila con al menos tres escalas distintas de tiempo. Por eso hay en ella regiones que están siempre frías y otras que están siempre calientes. Al menos, durante los últimos 4,000 años.

Esas regiones han cambiado sus temperaturas y lluvia en periodos de tiempo mucho más largos por, entre otras causas, el movimiento de los continentes y las concentraciones de gases como el CO₂, el metano (gas natural) y el vapor de agua, entre otros.

Los cambios anteriores a 1800 ocurrían por causas naturales: volcanes, variaciones del eje de giro de la Tierra y la actividad solar.  En estos últimos 200 años hemos añadido una causa humana: la quema de combustibles fósiles. La diferencia con las causas naturales es su enorme rapidez y persistencia: un volcán inyecta polvo y otras sustancias a la atmósfera, pero estas se mantienen dos o tres años como máximo. Los gases procedentes de los combustibles fósiles que emitimos de forma continuada y creciente desde 1800 aguantan en la atmósfera más de 120 años.

La vida se puede adaptar a los cambios en las condiciones exteriores. Hay vida en zonas sulfurosas, a grandes profundidades del mar y del suelo, a grandes y bajas temperaturas. Pero necesita mucho tiempo para hacerlo, pues las mutaciones son muy lentas. Por eso pensamos que la extinción de los dinosaurios fue debida a a alguna causa muy rápida, como un meteorito.

La civilización humana no tiene esa capacidad de adaptación. Tenemos registros de muchas civilizaciones que han desaparecido del planeta. El problema es, ¿queremos que lo haga la nuestra?



Evolución de la temperatura media global. 
  Instituto Goddard de Estudios Espaciales, CC BY

La temperatura media global aumenta

Se mide el cambio del clima mediante otra variable que no existe en la naturaleza, que es una creación humana: la temperatura media global. Como su nombre indica, es la media de las temperaturas del aire a dos metros del suelo, medidas cada pocos minutos en 40 000 estaciones meteorológicas repartidas por todo el mundo, a lo largo de los 365 días del año.  Es el equivalente de la nota media de todos los estudiantes de matemáticas de todos los colegios del mundo.

La temperatura media global sube si el planeta retiene más calor, y baja si irradia más hacia el espacio. Al mismo tiempo, dependiendo de como repartan la energía los océanos, el planeta perderá más o menos de ese calor y variará su media.

Otra causa muy importante de las variaciones de la temperatura media global es la cantidad de hielo en las latitudes altas. Mucho hielo implica mucha reflexión de la energía que llega del sol a la Tierra, que rebota de nuevo hacia el espacio. Poco, significa que una parte mayor de esa energía se absorbe por la superficie del planeta, lo que aumenta la media global.

Los fenómenos meteorológicos dependen de cómo se muevan las masas de aire de la Tierra, en unas capas verticales entre 0 y 15 000 metros de altitud.

Veamos un ejemplo:
Cuando el mar Mediterráneo estaba muy caliente a finales de agosto y principios de septiembre de 2019, entró sobre España una masa de aire frío a unos 8,000 metros de altura. Entonces el vapor de agua salido del mar caliente como de una taza de caldo hirviendo, se condensó en contacto con el aire frío. El vapor se convirtió en agua que cayó, en cientos de litros por metro cuadrado en pocas horas, sobre Almería, Murcia y la Comunidad Valenciana.

A partir del día 10 de diciembre de 2019 los vientos sobre España procedían del Atlántico norte, pero se habían desplazado durante parte de su trayectoria sobre la muy cálida corriente del Golfo. A pesar de ser invierno, esos vientos se mantenían a una temperatura de unos 6 ⁰C, inyectado nubes, alguna lluvia, vientos y oleaje en las costas.

La trayectoria e intensidad de los vientos a nivel del suelo en las latitudes “templadas” (europeas) depende de la trayectoria de los vientos en una capa entre 6,000 y 10,000 metros de altura (jet stream o chorro polar o simplemente el “chorro”). Esta trayectoria y su intensidad dependen a su vez de la diferencia de temperatura entre el ecuador y el Polo Norte.

La temperatura media global determina la del Polo Norte, pues la temperatura del aire en la zona intertropical apenas varía. Por ello, un aumento de 1 ⁰C en la temperatura media global supone un aumento de unos 10 ⁰C en las zonas polares, lo que provoca un cambio radical en las trayectorias de los vientos y las masas de aire.

Una de las regiones que más depende de esas trayectorias es, como hemos visto, la península ibérica, pues está en la zona crítica de máxima velocidad del chorro:  Si la diferencia de temperaturas entre ecuador y Polo Norte es grande, el chorro se mueve como un río con gran diferencia de altitud entre aguas arriba y aguas abajo, casi sin meandros. Si la diferencia es pequeña se establecen grandes meandros que significan grandes cambios en las masas de aire que entran en Portugal y España. Esto se traduce en grandes cambios del tiempo atmosférico, y un tiempo extremo.

Un aumento de la temperatura de las zonas polares deshiela las tundras canadiense y siberiana, y esto permite que se desprenda mucho metano, que retiene mucha más radiación que el CO₂. El resultado es que aumenta aun más la temperatura media global.  Este mismo aumento hace que los glaciares de las montañas de Groenlandia no se fundan, sino que resbalen hacia el mar. Esto provoca un aumento del nivel del mar adicional a la expansión térmica del agua. La amenaza para la vida en las costas es clara y evidente. Si se quieren poner diques a la manera holandesa, se precisa muchísimo hormigón, y esto genera aún mas emisiones de gases.

¿Más carros de diésel o más riqueza?

Debemos parar esa subida de la temperatura media global. Podemos hacerlo, pero las noticias no son buenas. Los fabricantes de coches españoles nos dicen que el año que viene se venderán más coches diésel. No podemos seguir así.

Tenemos en nuestras manos toda la tecnología necesaria para invertir la tendencia al calentamiento. Es de esperar que, al menos en España, se ponga en marcha con fuerza y rapidez. Esto no solo frenará el aumento de temperatura, sino que nos proporcionará riqueza.The Conversation


Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

sábado, 7 de marzo de 2020

Se derriten los permafrost del ártico

Adaptado de EarthWISE, Feb. 26, 2020


El Ártico se está calentando más rápido que cualquier región de la Tierra y se ha reportado mucho sobre la rápida desaparición de las capas de hielo marino del Ártico. Pero la tierra en el Ártico también está experimentando cambios importantes, especialmente para el permafrost que ha estado allí durante milenios.


Erosión de permafrost costera en Drew Port, Alaska. Fuente: USGS

El permafrost (capa de hielo en el suelo) ocurre en áreas donde la temperatura del suelo permanece por debajo del punto de congelamiento por dos años o más. Alrededor de una cuarta parte del áarea del hemisferio norte cumple este criterio. La mayor parte del permafrost del mundo se encuentra en el norte de Rusia, Canadá, Alaska, Islandia y Escandinavia.

Cráter Batagaika en Siberia oriental.
Fuente: NASA Earth Observatory.
Las regiones de permafrost previamente alfombradas en arándanos (cranberries y blueberries), arbustos, juncos y líquenes ahora se están transformando en nada más que lodo, limo y turba. Los llamados hundimientos regresivos debido al deshielo, esencialmente deslizamientos de tierra, están creando grandes cráteres en el paisaje. (El cráter Batagaika en la cuenca del río Yana de Siberia tiene un kilómetro de largo y 100 metros de profundidad).

Además de los cambios drásticos ocurriendo en el paisaje ártico, la mayor preocupación es que el permafrost tiene atrapado grandes reservas de gases de invernadero, como metano, dióxido de carbono y óxido nitroso. Se estima que el permafrost contiene el doble de carbono que el contenido actualmente en la atmósfera. A medida que se descongela el permafrost, se liberarán estos gases. Con ellos habrá patógenos de milenios atrás, ​​cuyos impacto no se pueden predecir. Los climatólogos estiman que el 40% del permafrost podría haber desaparecido a finales del siglo.

A medida que se derrite el permafrost, los ecosistemas de la región están cambiando, lo que hace cada vez más difícil para las poblaciones nativas de las zonas y los animales del Ártico encontrar alimentos. Los deslizamientos de tierra están haciendo que los flujos de las corrientes de agua cambien, los lagos se drenen repentinamente, las costas colapsen y la química del agua se altere.

El calentamiento del Ártico es mucho más que la desaparición de la capa de hielo marino.

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